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Written By: David Fury and Steve DeKnight
Directed By: Skip Schoolnik
Original on air 19/11/2003
Trailer
Y llegamos a EL
capítulo, el mejor sin discusión de la temporada, y uno
de los mejores de toda la serie de Angel. Con LA pelea, LOS flashbacks
y cualquier otra mayúscula que se nos pueda ocurrir.
Desde el inicio donde
asistimos al primer encuentro (que sepa Spike) entre un novato William
recién convertido en vampiro, y un Angelus que aparece dominante,
fascinado y con evidentes planes para el nuevo miembro del clan (de
antología cuando Angelus le pregunta si cree que es un
pervertido por desear otro hombre para "compartir masacres")
hasta las posteriores escenas de humillación y mal trato, todas nos mantiene pegados a la pantalla con la boca
abierta.
Entretanto
vamos viendo estos reveladores apuntes del pasado, en la
actualidad Spike recupera su cuerpo físico de forma misteriosa
tras recibir un paquete anónimo en Wolfram y Hart, y corre a
arrebatarle a Angel la copa del perpetuo tormento, un cáliz que
profetiza que el que beba su contenido será el elegido en el
ShanShu.
En u teatro abandonado
en el desierto, Angel y Spike tienen al fin ala esperada gran pelea,
épica grandiosa, magnífica, que por supuesto gana Spike.
Gana por primera ves, gana porque tenía que ganar, tras siglos de humillaciones y malo
tratos de su Sire, gana por fuerza moral, porque lo desea mas, y sobre
todo porque queda bien patente que pese a toda su vida de desmanes, en
realidad él es sólo una víctima de Angelus,
quizás la más importante. Impresionantes todas y cada una de las
palabras que Spike le escupe a Angel a la cara, desde acusarlo de que no soporta verlo porque
piensa en todas las cosas asquerosas que ha hecho por su culpa, porque él
lo convirtió en un monstruo, hasta decirle
mientras lo golpea con una enorme cruz que nunca ha conocido su verdadero
yo. Que no es en nada como él.
Impresionante el palizón que se
meten, la rabia con la que se golpean y sobre todo se hablan, la
coreografía, los saltos, golpes, ataques, de nuevo las palabras, y el
final, ese momento maravilloso cuando Spike coge el cáliz en el que vemos
que Ángel después de todo intenta proteger a Spike de un tormento que sabe
que no merece. Una pelea perdida por Angel, ganada por Spike. Un final lleno de justicia poética que deja a
Angel desarbolado y deprimido, posiblemente también Spike. En realidad la
copa del
tormento era una falsificación, y dentro no había ningún
poder redentor: era todo un engaño. Pero no lo han sido los golpes y las
acusaciones, la rabia y el dolor que se han lanzado en esa pelea épica.
Lo único que se
echa a faltar en este excelente capítulo es que es gran pelea de
voluntades, poder, razón y alma terminase como pedía la
escena: como en Smashed de Buffy, con un polvazo. Pero... ya sabemos de que pie cojean los
guionistas de Angel, por desgracia y en este siglo que estamos.
De todos modos, reitero impresionante
el capítulo, e impresionantes los dos, tanto Angel como Spike.
por Ehiztari
Éste es el
capítulo del enfrentamiento entre Angel y Spike, enfrentamiento
en toda regla y en todos los planos: con golpes y con palabras, en el
pasado y en el presente, física y moralmente. Y, por tanto, se
podría casi decir que, en este aspecto, Destiny culmina el
desarrollo de las dos series, si admitimos que, en gran parte,
éstas –y el universo que conforman- pivotan en torno
a los dos vampiros con alma. En ATS no es necesario explicar que la
serie se centra en su protagonista Angel y su historia de
redención imposible. Por otra parte, en BTVS, Spike
adquiere un papel paralelo al de su predecesor Angel y trascendental en
la historia de maduración de la cazadora. Tengamos en cuenta
que, si bien además de la faceta amorosa en ese proceso de
madurez, hay otros aspectos también muy importantes -la familia,
el aprendizaje, la incorporación a la vida adulta, los amigos,
la pérdida de los seres queridos, la asunción del lado
oscuro...-, la evolución sentimental de Buffy, como héroe
en formación, está marcada radicalmente por
su amor hacia los dos vampiros. (Creo que todos estaríamos
de acuerdo en decir que cualquier otra relación – Riley,
Parker, ...- es muy secundaria respecto a ellos).
Y si es cierto que
Destiny es el enfrentamiento definitivo de los dos vampiros, a
continuación hay que decir que ese enfrentamiento lo gana Spike
con sorprendente claridad. No creo que de esto se pueda concluir una
especie de título de campeón mundial, pero sí una
serie de hechos que conviene recalcar:
En primer lugar,
la sorpresa de que en una serie, insisto más que en un episodio,
en el enfrentamiento decisivo entre el protagonista y su
¿antagonista?, el primero pierde. Sorprendente, audaz, y...
valiente, íntegro. Algo que demuestra que Angel es más
que un héroe al uso: no sólo tiene sus facetas oscuras,
sino que éstas no se rechazan, se asumen.
Por otra parte, que es
más que una pelea del chico bueno con un rival. Es la
confrontación de dos héroes muy distintos y, en el fondo,
muy iguales. Como tantas veces nos han demostrado en el whedonverso,
las cosas no son como parecen: el héroe protagonista, no es el
bueno intachable, sino que tiene un pasado vergonzoso y –lo que
es más importante- imborrable. Que el otro chico quizás
no tan bueno, el hedonista indiferente y sarcástico, tiene
más que razones para estar enfadado y argumentos que le
acreditan de mayor entidad moral.
Ítem
más. Si Smashed es el superpolvo, Destiny es la superpelea. Una
pelea impresionante, muy bien rodada y que ocupa gran parte del
metraje. Pero es mucho más que eso. Es el definitivo ajuste de
cuentas y es una reflexión sobre el pasado, la relación y
el destino, tanto de Spike como de Angel.
La pelea la gana Spike (y el
resto de las cosas confrontadas); es otro capítulo de Spike,
pero esta vez, la mirada final es de Angel. Es Angel quien al final
desvela sus pensamientos en voz alta (ante Gunn, a falta de Wes, quien
sería mucho más lógico) y su reflexión
final le lleva a la inseguridad. En el nihilismo desesperante que va
imponiendo esta temporada, la derrota a Angel le confirma la
imposibilidad de su redención, y aún más, el
sinsentido de su existencia e incluso de su individualidad. ¿Y
si no soy el elegido?- se pregunta con temor. No sé si es un
poco prepotente por su parte esperar ser único, pero su
inseguridad, su miedo es más que evidente. Eso es lo que Angel
confiesa en voz alta, pero implícitamente lo que se dilucida es
algo de aún más calado: ¿Y si yo no soy el bueno?
(Que conste que para mí, la cuestión carece de sentido.
Por supuesto que para mí Angel es el bueno; pero no en
oposición a Spike, sino ambos, los dos héroes redentores
y redimidos. Eso para mí, pero para el puritanismo americano,
quizás aún queden dudas y es muy triste que los creadores
de la serie sean incapaces de asumir el perdón que niegan a su
protagonista)
En mitad de la pelea,
entre los golpes y las lindezas que los dos vampiros se dedican, la
verdad se abre camino. Y en su desarrollo, me gustaría destacar
aspectos interesantes:
Por parte de Spike, su
increíble lucidez y su aguda percepción
psicológica de siempre que le permite diseccionar a Angel
diciéndole verdades como puños (“No soportas verme
porque en mí ves todas las víctimas y la sangre que
derramé por tu culpa. Me hiciste un monstruo porque necesitabas
saber que había alguien tan despreciable como tú” .
No es novedad en él, el vampiro rubio nos tiene muy
acostumbrados a esa intuitiva perspicacia, pero sí hay otra cosa
nueva: por primera vez, Spike se reconoce su valor. Tiene la suficiente
autoestima para saber que es mejor que Angel. Ha dejado de ser su
segundón, se levanta ante él y le disputa la
primacía. Y se la gana. No con los puños (o no
sólo), sino sobre todo, con la consciencia de que
él es mejor: Es víctima y es héroe. Él
luchó por su alma, no le fue impuesta como un castigo; William
era una persona buena, él ha salvado el mundo. La réplica
de Angel (que lo hizo por tirarse a una chica y que para ella en
realidad, el verdadero amor fue el suyo), me suena un poco a pataleta
para no dejarse avasallar y contraatacar con lo que sabe que le va a
hacer daño. Frente a las terribles verdades que le está
diciendo Spike, no tiene mucho peso, pero sí tiene la virtud de
ser el resorte siempre eficaz entre los dos para que salten las chispas
(no eróticas en este caso) y se enzarcen aún más.
Por parte de Angel, la
novedad es que reconoce implícitamente que sí, que Spike
tiene razón y que es mejor que él. Siendo esto muy
importante, aún hay algo que me ha sorprendido más y para
lo que arriesgo una interpretación, discutible, pero sugerente.
Cuando está ya al borde de la derrota, Angel se dirige a Spike,
que está a punto de beber del cáliz, intentando
convencerlo para que desista: su argumento es que el cáliz no es
un galardón, sino una carga y le suplica que no lo tome. Muy
curioso ¿no? Porque... ¿qué pretende?
¿amilanar a Spike? Angel debe saber de sobra que quien
optó por sufrir voluntariamente tormentos infernales, no se iba
a asustar por la amenaza de más sufrimiento. No puede tampoco
querer engañarle, puesto que lo que está diciendo es la
verdad. Angel es un tanto masoquista a veces, pero no creo yo que
anhele beber del cáliz a sabiendas de que le va a provocar
más dolor, por mucho que la recompensa sea obtener el
honorífico título de “campeón
único”. Tampoco creo que lo haga por salvar al mundo
puesto que Spike también lo salvaría si es él el
predestinado a beber. ¿Por qué lo hace entonces?
¿Por qué suplica a Spike, con tan sincera
convicción, que le ceda a él apurar ese cáliz de
sufrimiento? Lo que a mí se me ha ocurrido – no sé
si es descabellado- es que lo hace precisamente por Spike. Porque Angel
siempre asume sobre sus poderosos hombros la carga del mundo, sobre
todo si puede evitar dolor a los que ama y sabe que Spike es su hijo y
su víctima.
En cualquier caso, la
pelea es épica (“dos machos alfa en una
confrontación digna de Howard Hawks”- decía Rafael
Marín). Spike ha entrevisto su oportunidad de disputarle a Angel
la primacía y, por primera vez recalca un sorprendido Angel, lo
machaca. El antiguo segundón impone no sólo su fuerza,
sino su superioridad moral. La victoria queda claramente de manifiesto
con el detalle del fuego y la cruz. Si en el pasado, William imitaba
sumisamente los juegos de Angelus alargando su mano hacia la luz; en el
presente, Spike ya no le sigue, sino que ratifica su fortaleza al
acoger la gran cruz de la que había huido Angel. La escena me
recuerda inevitablemente a Beneath you y no sé si tiene
también un significado simbólico recalcando que Spike
sí se ha abrazado voluntariamente su cruz y su dolor y que, por
eso precisamente, lo ha trascendido.
Dos
héroes enfrentados sin tregua y luchando por algo que les
importa más que la vida. Y es curioso y hasta cierto punto
injusto lo que “decíamos ayer” Demonio y yo.
(Más bien me decía Demonio). Que no hay que olvidar que
Spike y Angel apenas se conocen. Se han visto esporádicamente
desde el lejano año de 1890 en que Angelus recuperó su
alma. Spike conoce a Angelus, no a Angel. Conoce al asesino desalmado
que lo corrompió, no al campeón generoso que es
actualmente. Y Angel conoce al Spike sin alma, pero no sabe
cuánto ha cambiado y todo lo que ha sido capaz de hacer por
amor. Además, sus recuerdos de Spike son básicamente los
que tenía desde el punto de vista prepotente y despectivo de
Angelus. Los momentos en que han coincidido en el inmediato pasado,
desde que Spike llegó con Drusilla a Sunnydale, en parte
coincidieron con la reaparición de Angelus y en el resto,
estuvieron siempre peleando por todo: por Dru, por la gema de Amara,
por Buffy… Injusto, porque si se conocieran mejor, no
podrían evitar dejarse de peleas y unirse… al menos en el
campo de batalla. Bueno, por ahí irán los tiros a partir
de ahora.
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