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5X07 Lineage |
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| Resumen | |
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Mientras investigan a uno de ellos en el
laboratorio de Wolfram y Hart, llega a las oficinas nada menos que Roger
Whydam-Price, padre de Wesley y uno de los superviviente del consejo de
vigilantes destruido en la séptima temporada de Buffy, que al parecer están
reconstruyendo. Viene en apariencia a ofrecer su antiguo puesto a Wesley, que
este rechaza. Empieza aquí una lucha entre padre e hijo donde podemos ver el
malestar y desasosiego que produce el repugnante, despectivo y soberbio Whydam
-Price Senior a su hijo, que parece solo un muchacho asustado cuando está junto
a él. El anciano, poniendo sus conocimientos al servicio de sus anfitriones,
ayuda en apariencia a detener el mecanismo de autodestrucción que Wes sin querer
había activado en el ciborg del laboratorio, y mientras los ninjas atacan de
nuevo, ayuda a su hijo a poner a salvo los libros. En la azotea del edificio, Wesley se enfrenta de
nuevo a su padre para recuperar al báculo, y cuando el anciano apunta con su
arma a Fred, Wesley le descerraja varios tiros sin pestañear. El padre cae
muerto al suelo. |
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| Comentario | |
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Es lo que dice al final del capítulo Angel, que también tiene motivos para saberlo. No sé si Joss Whedon sufrió también una relación tormentosa con sus progenitores, pero casi parece la marca de fábrica de sus universos. Es tan reiterativo, sobre todo, en el caso de los progenitores masculinos, que se convierte en un motivo temático capaz de marcar la serie o por lo menos, a muchos de sus personajes. El abanico es amplio: tenemos el abandono del padre de Buffy; la traición representada por Giles, su sustituto para la cazadora; la incapacidad de comunicación pese al amor y los puntos en común en el caso de Kate, la policía; en Liam, el desencuentro que acaba en el odio y la violencia y la condenación del hijo, triste historia que Angel volverá a repetir con su propio hijo, Connor, por mucho que intente evitarlo, como si un destino aciago pesara sobre sus existencias. El terrible padre oscuro que es Angelus para Drusilla y Spike, sobre todo en el fandom. Incluso en clave cómica, no resulta menos amenazadora y áspera la barbuda madre-patriarca de Lorne, aquella que lamentaba haber sacrificado en algún folklórico ritual pyleano al hijo equivocado. Y nos dejamos en el tintero al impresentable y alcoholizado padre de Xander o al corruptor Alcalde que arrastra a Faith al lado del mal. Frente a la figura del padre, su paralelo femenino, la madre (Joyce, la madre de William, incluso Nikki Wood) parece recoger todo lo positivo de las relaciones familiares: ellas son el ancla afectiva que da seguridad, amor y apoyo incondicional... pero igualmente también serán motivo, aunque involuntario, de sufrimiento para sus hijos. En este caso por su desaparición traumática que arranca al hijo del ámbito cálido del amor y lo arroja a un mundo hostil donde, de pronto, se encuentra inerme. En cualquier caso, el ejemplo por antonomasia me parece el de Wesley y este capítulo. Es el ejemplo más cruel y terrible, entre otras cosas por los ribetes de cotidianeidad y verosimilitud que festonean esta relación paterno-filial, que acabará, a pesar de ello, con un final tan dramático. Durante todo el episodio, la relación de Wes con su padre me resulta tan... probable, que me aterra. No hay grandes enfrentamientos, no hay disputas grandilocuentes ni apenas violencia hasta el final, cuando se desborda imparable. No. Lo único que hay es humillación, reprobación constante, ironías hirientes, desprecio, rechazo y decepción en cada mirada y a cada paso. Wesley se sabe constantemente evaluado y constantemente fracasado. Todo lo que hace, su padre, con un mínimo gesto o una palabra despectiva, le demostrará que lo ha hecho mal. O que él, el padre, puede hacer antes y mejor. No es extraño que el duro Wesley, acostumbrado a imponer su ley en el submundo, tartamudee, se tropiece, cometa errores... Pobre Wes, es imposible ser una persona normal siendo vigilado por alguien así, un padre empeñado en demostrar qué defraudado se siente siempre por un hijo que, haga lo que haga, jamás podrá cumplir sus expectativas. Ya nos habían dado indicios en lejanos episodios de temporadas anteriores del infierno que debía de haber sido la niñez de Wesley. Además, Roger Whydam-Price une dos aspectos especialmente odiosos, porque por una parte es padre, ese tipo terrible de padre, castrante, patriarcal, despectivo, incapaz de comprender al muchacho frágil que obviamente tenía que ser Wesley. Pero además es miembro del Consejo de Vigilantes, la institución patriarcal, insensible y militarizante que nunca ha dudado en sacrificar seres humanos -o lo que sea menester- en aras de dogmas y fríos principios a veces no muy comprensibles. Me ha parecido muy reveladora la anécdota que el viejo Vigilante cuenta, con increíble desapego, de cómo Wes niño intentó un hechizo de resurrección para volver a la vida a su pájaro muerto. Demuestra la ternura de un niño desesperado que intenta recuperar su mascota, -quizás la única fuente de cariño dado el tipo de hogar en que crecía- y la ceguera del adulto que no sólo le impide hacerlo, sino que se ríe asustándole con el peligro de “pájaros zombies picoteando sus ojitos.” Desde luego, el señor Wyndam-Price, como eximio representante del Consejo, demuestra la perfecta maquinaria de la Institución para conformar hombres a su medida. Afortunadamente, algunos se hicieron demasiado heterodoxos en el Nuevo Mundo. Hago notar que siempre me estoy refiriendo al señor W-P
Senior como el
padre real de Wesley. Sencillamente, porque lo es. El giro final de la historia
con el descubrimiento de que se trata de un ciborg, DESPUÉS de que Wes vacíe el
cargador de su pistola sobre él, no invalida nada de lo dicho. El episodio es
profundamente edípico y la muerte del padre por el hijo es mucho más que
simbólica. Cuando, -después de Angel y Spike-, Fred intenta consolar a Wes
diciéndole eso de que en realidad no era su padre y que, por tanto, no es
culpable y algún otro tópico, Wesley afirma claramente que eso no es cierto, que
él lo ha matado de verdad. Y tiene razón, esa impresionante muerte
acribillándolo a balazos, es el definitivo ajuste de cuentas con su padre,
porque él cree que realmente lo es y en el momento decisivo, por salvar a la
mujer que ama, no duda en apretar el gatillo. “Por salvar a la mujer que ama”
podríamos entenderlo; pero la forma de matarlo, disparando una y otra vez, nos
dice que en ese acto hay mucho más que un modo de defender a Fred. Hay frialdad,
odio, venganza. Es la víctima que finalmente se enfrenta con su verdugo y lo
ejecuta sin perdón. Después Wesley vomita. Se derrumba. Pero yo creo que más que
por el hecho execrable cometido, por comprender a qué zona oscura de sí mismo ha
llegado. Realmente, Wesley da mucho miedo a veces. Esta vez se ha dado miedo
incluso a sí mismo. ¿Se resuelve esta subtrama al final de la temporada? Salvo que me
equivoque, creo que no y eso me lleva a pensar que es una más de las líneas que
quedarán sin resolver o lo harán de forma muy insatisfactoria. Igual que con
BTVS, tengo de nuevo la sensación de que se improvisa sobre la marcha o que la
última temporada no se remata bien; por la cancelación sorpresiva o por
incapacidad, me queda la duda. Otra interesante cuestión argumental que se
insinúa (y que tampoco tengo claro que se responda) es la que se plantea en el
ascensor entre Spike y Eve. Spike, que en este episodio vuelve a pasar sin pena
ni gloria, relegado a un par de intervenciones de bufón (sin gracia, desde mi
punto de vista), de pronto, en esa escena, deja su papel de secundario cómico y
plantea una serie de inteligentes preguntas que Eve no responde: ¿qué pinta él
allí, quién envió el amuleto, por qué, para destruirle a él o para destruir a
Angel, ha sido todo un error o forma parte de un plan? (¿Alguien por ahí sabe
las respuestas?) |
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