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Aburrido
capítulo que sirve para poco más que introducir a Nina,
personaje sin sustancia donde los haya, sin más mérito que
ser mona y rubia, y licántropo. Bueno esto último
sí es interesante, y dará una graciosa escena como veremos
en Smily Time. Para poco más sirve, excepto para intentar dejar
bien claro por los pacatos guionistas que Angel (casto cual monje
cartujo durante cuatro temporadas casi íntegras) sí
puede echar un polvo pero total y religiosamente heterosexual. No
vayamos a darnos cuenta de que está alborotado por Spike, ahora
que tiene al atractivo vampiro rubio de nuevo pegado al culo.
Ángel
conoce a Nina, ella es una licántropo, la salva de una
repugnante secta que deseaba comerla viva. Castiga al "malo" con
métodos dignos de Dark Angel. Fin.
por Ehiztari
Un capitulito que no pasará a la historia.
Y eso que, aunque Nina
es un personaje de lo más anodino, claramente prefabricado para
convertirse en la nueva chica de Angel en los planes truncados de
continuación de la serie, la parte del capítulo que se
centra en ella no me parece del todo mal. Tampoco me parece del todo
bien. Demasiado previsible, demasiado “introducción
programada”, personaje muy poco novedoso (ni en cuento a su
conflicto moral de monstruo que lucha contra su naturaleza –para
eso ya tenemos a Angel-, ni en cuanto a su historia –sosita,
sosita-; ni siquiera en cuanto a su aspecto físico y
papel– chica rubia y mona, sin casi nada más que
aportar-). Vamos que en la lista de licántropos del
buffyverso, prefiero mil veces a Oz. (Y por cierto, a pesar de
inventarse que Nina es de otra especie, esta vez bípeda, siguen
sin solucionar la caracterización de los hombres (o mujeres)
lobo, quizás el monstruo más chapuza del buffyverso,
desde mi punto de vista.) Bueno, pues a pesar de todo, Nina es de lo
que más o menos se salva en esta historia, porque el detalle
bufo-repugnante del restaurante con menú especial... puaggg. A
algún guionista debió de írsele la pinza al
proponer algo tan “original”. Y la
“ingeniosa” coda de que Angel proponga al traidor mordido
por Nina como plato sustitutorio chirría por todas partes, pero
principalmente por la parte de los planteamientos éticos
del protagonista. Me resulta absolutamente inadmisible que el mismo
Angel que ha movilizado todo el bufete para salvar a una desconocida,
se encoja de hombros luego ante un nuevo acto de canibalismo
programado. Creo que ellos mismos se dieron cuenta de que se
habían pasado mucho mucho y por eso,al final, dejan caer que el
restaurante ha cerrado.
Y hablando de
guionistas audaces, parece que se la tienen jurada a Boreanaz porque
los comentarios de Lorne sobre que no le sientan bien los kilitos
(“psíquicos” de más, son para que el chico se
mosquee. Menos mal que Angelito aguanta impertérrito cualquier
cosa.
Me gusta
también el principio con “la familia” reunida
clandestinamente para que no los vigilen sus “empleados”. A
pesar de ello, vuelan los cuchillos, sobre todo por parte de Wesley,
que desde el principio se ha mostrado como el más reticente de
todos ellos. Y Spike sigue sin encontrar su sitio, en parte porque el
infierno está a punto de engullirlo y, en parte porque me parece
que los guionistas tampoco saben muy bien qué hacer con
él. Les ha caído un secundario de lujo y... yo creo que
ni siquiera conocen bien al personaje. A pesar de todo su
relación con Fred empieza a ser de lo más cálido
de estos primeros capítulos. (Cálido en el buen sentido.
Puntualizo, que os conozco). Para compensar, me parece que no se
sostiene la relación con Angel, -o quizás mejor las
reacciones de Angel respecto a él, ese odio injustificado, ese
desprecio y desapego que el vampiro moreno le dedica en cuanto aparece
o se le nombra. Al menos porque Angel "no es así".
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