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La temporada empieza con
una típica escena de Angel salvando a una chica en un
callejón. Pero enseguida vemos que algo no marcha bien... o
es muy diferente. Cuando la salvan empiezan a aparecer grupos armados
de apoyo, luces, periodistas, abogados, y u asistente para Angel. Ahora
es el presidente de Wolfram y Hart.
En las oficinas del edificio de abogados, los diferentes miembros del
equipo de Angel son conducidos y seducidos por sus nuevos puestos: Fred
tiene a su disposición un estupendo y enorme laboratorio
científico, Wes todos los libros antiguos y medios que pueda
desear, Lorne acceso a las más rutilantes estrellas de
Hollywood. Incluso Gunn es conducido a un siniestro doctor que mete en
su cabeza todas las leyes de humanos y demonios, aumentando sus
conocimientos e inteligencia e manera asombrosa.
Entretanto, Angel se enfrenta al primer villano de su carrera en estas
oficinas: un repugnante delincuente que ha metido una bomba
bacteriológica letal en el cuerpo de su propio hijo, como
seguro de impunidad frente a la justicia. Angel tendrá que
dejar claro desde este primer momento que crean lo que crean los
poderes, las cosas han cambiado en Wolfram y Hart y además,
se hacen a su manera.
Al final del episodio Angel abre el sobre que llevaba días
danzando por su mesa y de él cae al suelo el
medallón que llevó a Buffy para la batalla final
de Sunnydale. Del medallón empieza a salir una nube de
energía que va tomado rápidamente forma humana:
es Spike.
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por Ehiztari
Cuando Harm asoma su cabeza
por la puerta sonriendo al final del capítulo y dice
“Blondie bear?”, tengo la sensación de
que vuelvo a encontrarme con unos viejos amigos y que, finalmente, la
pandilla está de nuevo reunida.
Ha sido bonito, la verdad. Esa sensación de reencuentro,
después de tanto tiempo como… ¿dos
meses? Incluso, me ha parecido compartir la sensación con
ellos: la reticencia de Wes y la inseguridad de Fred en un sitio nuevo,
el dolor de Angel al recordar la ausencia de Cordy, ¡hasta la
alegría de tener a una vieja conocida como Harmony a cargo
de la máquina de café! Bueno de asistente
especializada en preparar sangre tibia de cerdo con un toque de nutria,
algo, por cierto, que yo desconocía hasta el pasado
campeonato mundial de buffyverso
Y una vez que ya tenemos a los chicos reunidos, una nueva e insinuante
mala como Eve, un escenario preñado de amenazas como
W&H…, el caso concreto de la semana es lo de menos.
Realmente repulsivo el tipo que chantajea con una pandemia para eludir
el juicio por trata de niñas y que para ello no duda en
utilizar a su propio hijo, pero más preocupantes son otras
líneas que de momento sólo se han insinuado,
aunque sabemos que tendrán mucha más importancia:
el férreo marcaje a que será sometido Angel por
“su equipo” de mercenarios, a pesar de que en este
capítulo parece deshacerse de ellos; la
manipulación de los héroes por parte de la gran
corporación del mal, caso de Gunn; Eve, fría y
sensual, pura encarnación del mal sin escrúpulos
dispuesto a jugar con el campeón del bien. (Muy visual e
inteligente, aunque quizás no demasiado original, esa escena
entre Angel y ella, incitantemente vestida de rojo, en que se juega con
el referente bíblico de su nombre. Ella le lanza una
manzana, símbolo de la tentación y la
atracción por el mal, que Angel acaba comiéndose.
¿O quizás es que muerde el anzuelo?
Todo el capítulo fluctúa en esa ambivalencia de
no saber si los héroes podrán destruir al mal
desde dentro o si acabarán ellos sucumbiendo y,
quizás más importante, qué concesiones
estarán obligados a hacer. Frente a ellos, los buenos
dispuestos a contaminarse para combatir el mal, la postura opuesta, la
representa Hauser, el jefe del comando “protector”
de Angel, y su “convicción” en la
pureza, aunque sea en la pureza del mal. Pero la opción de
Hauser es demasiado simplista y, por tanto, no es el
verdadero peligro. El verdadero peligro es mucho más
sibilino y sutil. El verdadero peligro es Eve, esto es, W&H, o
quizás, el verdadero peligro está en el interior
de nuestros personajes y en su capacidad (o no) de resistir al mal una
vez que se han metido en la boca del lobo. Pisan terreno minado y
todos, más o menos, están reticentes.
Quizás el que más Wesley. En cualquier caso
será el inquietante planteamiento de toda la temporada que
ya se dibuja desde este primer capítulo.
Bueno, el rollo está siendo de impresión,
así que voy a lo práctico. Cosas que me gustan:
Harmony. (Siempre me ha gustado Harmony). Me gusta el descoloque de
todos y las relaciones entre ellos: Fred ("menos absurda de lo
habitual", dice Wes y eso que es evidente que sigue babeando por ella y
que le repatea el simpático ayudante (Knox) que se ha
echado); Wes, tan british, Gunn, especialmente al principio cuando
juega con el balón de baloncesto sobre las lujosas moquetas
de su despacho y descubre que en Los Angeles se pueden ver las
montañas a lo lejos; me gusta Angel cuando aguanta
impertérrito las reiteradas alusiones a su
hombría (-“Pequeño maricón
patético”- le dice el místico cachas y
él responde: “No soy
pequeño”; o luego cuando admite que no tiene
inconveniente en palmear a los hombres. Jejeje. Vaya cómo
explotaban los guionistas los chistes al respecto del personaje). En
fin, un capítulo que no está mal y que, sobre
todo, acaba con la promesa de lo que más habíamos
soñado: Spike is here. Again. ¡Wonderful!
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