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Written By: Joss Whedon
Directed By: Joss Whedon
Original on
air 25/02/2004
Trailer
Y... se acabaron las
risas. Como de costumbre, llega Joss Whedon a hacer de las suyas, todo el daño posible a los espectadores
y a los personajes más queridos. Lo de este chico lo
considero hace mucho tiempo algo enfermizo y sádico.
Un extraño sarcófago llega a los laboratorios de Wolfram
y Hart no se sabe de dónde. Al investigarlo, expele hacia Fred
un golpe de aire o de polvo, que la atraganta. En realidad portaba la
esencia de un antiguo dios demonio que se va apoderando de su cuerpo
como si de una terrible enfermedad se tratase. La carrera por intentar
salvar de la muerte a la muchacha se inicia de forma frenética,
pero todo será inútil. Wesley se queda con ella
conformándole en sus últimos momentos mientras todo el
equipo intenta inútilmente hallar la manera de salvarla.
Gunn descubre
que el traidor que ha hecho llegar el sarcófago hasta Fred ha sido su
pretendiente Knox, y no ha sido un accidente: es servidor del antiguo
demonio y le ha entregado a Fred para que la posea.
En un intento de desentrañar la verdad incluso Angel y Spike
viajan al viejo continente, a la cueva donde el guerrero Drogyn guarda las tumbas
de los antiguos, pero descubren que es imposible hacer volver al
demonio poseedor del sarcófago salvo matando horriblemente a muchos
miles de personas. Angel casi ha decidido que merece la pena por salvar
a Fred pero la conversación triste con Spike lo detiene de
intentarlo. Y de todos modos ya no hay nada que hacer: la muchacha
agonizante ha muerto en los brazos de Wesley.
En su lugar, dentro de su forma, ha resurgido un extraño ser de
coloración o ojos azul cobalto: el dios Illiria está en
la tierra.
por Ehiztari
Capítulo que empieza
muy divertido con la encarnizada disputa
astronautas-cavernícolas y muy romántico con las
carantoñas de la recién formada pareja Wesley-Fred,
aunque ese flashback inicial del entrañable pasado familiar de
la chica ya daba mala espina. Y cuando una cosa en el whedonverso
empieza bien..., señoras y señores, preparen los
pañuelos. Los preparamos y los usamos como nunca porque toca
llorar. Pobre Fred, pero sobre todo pobre, pobre Wes.
¡Cómo emociona transmitiendo tanto dolor, tanta
desesperación y tanto amor! Sin apenas levantar la voz, estando
a lado de Fred hasta el final, leyéndole un libro,
abrazándola, besándola en la frente…! Fred da
mucha pena, pero Wes mucha más.
Y junto al dramatismo de las escenas de Wes y Fred y la
aparición final de Illyria, hay que decir que éste es
también el capítulo más spangel hasta el momento.
Tras la discusión inicial (es que son como críos) y tras
la invitación de Angel a Spike a que se largue de
“su” ciudad, en cuanto surgen los problemas, los dos
vampiros reaccionan al unísono. Sin ni siquiera preguntar,
está claro que Spike va a luchar codo con codo con Angel, los
dos campeones dejan atrás todas las diferencias (que ahora
parecen más fingidas que reales) y recuperan la vieja
costumbre de pelear juntos. “¿San Petersburgo?” y se
cogen de la mano para enfrentar a sus atacantes. ¡Bien! Me
encanta, pero ya iba siendo hora. Es el coprotagonismo que
tenían que haber dado a Spike desde que pisó la serie.
En el haber de Spike, hay que apuntar también el aluvión
de preguntas absurdas que le suelta sin dar respiro al Guardián
del Pozo. Y en el de ambos, las confidencias en su viaje en
avión. Y la dolorosa decisión –sobre todo de Angel-
de dejar morir a Fred al comprender que es su vida contra la de tantos
otros.
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