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Written By: Tim Minear
Directed By: Tim Minear
Original on air: 07/05/2003


Resumen


La paz ha terminado. O al menos la falsa paz de Jasmine... paz al fin y al cabo, quizás la única que la humanidad había tenido jamás, Y los responsables son Angel y compañía. eso es lo que viene a decirles Lilah, vuelta del infierno por su contrato más allá de la muerte con Wolfram y Hart. Ay, la letra pequeña de los contratos de la maléfica firma.

La siempre impresionante ejecutiva informa al alucinado equipo de que en premio a su actuación acabando con tanta felicidad y empalagoso algodón de azúcar, Wolfram y Hart pasa a sus manos: los Poderes les ceden todo, oficinas, recursos, equipo, edifico, la sucursal de Wolfram y Hart de Los Angeles al completo, operativa, funcionando y recién pintada. Obviamente Angel y compañía no se le creen y sospecha por todos lados de una trampa pero la cosa parece ser cierta.
Lilah les dice que se lo piensen y que les espera con una limusina antes de amanecer. Evidentemente ninguno de ellos acepta, y más evidentemente aún, todos aparecen en el hall a la hora señalada: Gunn, Wes, Fred e incluso Angel. Y cuando abren la puerta de la limusina, dentro está Lorne tomando una copa y con la música a todo gas, impagable momento.

Una vez en Wolfram y Hart cada uno de nuestros amigos es tentado de la manera más tremenda y específica según lo que más desean y no pueden rechazar, por ejemplo a Fred le ofrecen la dirección de un laboratorio científico de millones de dólares, y a Wes una biblioteca con acceso a todo lo que pueda imaginar en cuanto a textos místicos, incluidos los más raros de los que no hay más que una copia, y parece que no importa ni en qué dimensión sea. Wes ataca a su cicerone, entra en los archivos reales y secretos de Wolfram y Hart y destruye el contrato de trabajo de Lilah, para que ella pueda descansar al fin, en un gesto tan caballeroso como inútil: el contrato vuelve a aparecer en el archivo. Pero es un bonito gesto, realmente bonito, y Lilah que puede verlo, sí lo reconoce. Lástima de pareja que no pudo ser, y malditos guionistas de nuevo.

Angel es el que no parece ir a aceptar en absoluto, no hay nada que le ofrezcan que parezca conmoverlo. Lilah le entrega el medallón que le han dado los poderes para enviar a Sunnydale (el que llevará Spike para cerrar la Boca del Infierno) e intenta tentarlo con el parking automovilístico, la tele inmensa y los cristales necrotemplados, y el discurso de a cuánta gente podría salvar con todos los recursos de la firma. Angel no parece convencido con nada de ello. Pero entremedias el inoportuno Connor tiene que hacer de las suyas y es el que lo precipita todo. Monta un número absurdo en una tienda, donde se encierra con explosivos y tomando de rehenes a personas inocentes, no sabemos por qué ni a qué fin. El imbécil lo tiene todo, parece que lo que ahora lo que le ocurre es que no puede sentir nada. Bien, eso estaba bastante claro que está vacío por dentro, y por supuesto culpa a los demás. Y ese es el motivo por el que no solo se quiere matar él (lo que estría realmente estupendo) sino que quiere asesinar a personas, entre ellos ancianos y niños. Realmente es un personaje que no hay por donde cogerlo.

Angel acepta un trato con Wolfram y Hart que cambiará el mundo por completo, y que posteriormente veremos en la quinta temporada en toda su plenitud. Y que fríamente hablando, servirá para borrar toda esta cuarta temporada llena de despropósitos sin cuenta, en especial el personaje de Connor, que nunca debió de haber existido: pide un hechizo para que se borre de la memoria de todo el mundo lo ocurrido en los últimos tiempos, Jasmine y todo lo demás, y la figura de Connor, que sólo Angel va a recordar. El chico es trasladado a una familia normal, donde cree hacer nacido y crecido.
A cambio Angel acepta dirigir la oficina de Wolfram y Hart en Los Angeles.



 

Comentario


por Willhelmina


La cuarta termina con un capitulo que me ha gustado bastante. En primer lugar es muy interesante todo ese asunto de ofrecerles lo que más desean, al principio todos desconfían como es natural, pero la tentación es demasiado grande. El único que se mantiene en su postura es Angel, me gusta ese momento cuando le da el sol y cierra los ojos con evidente placer, pero ni por esas, ni por la docena de coches, ni por salvar inocentes. Lo único que lo hará cambiar de parecer es la terrible situación en que lo pone el cachocabrón sicópata de su hijo. Si no esta loco es que le falta poco, no sé a santo de que monta todo ese lío con bombas, rehenes y lamentos de autocompasión. Me duele ver la expresión de los ojos de Angel mientras intenta razonar con  él y que comprenda que lo quiere y que a su lado siempre tendrá un sitio, pero el niñato no esta por la labor y su padre se verá obligado a hacer un trato con W&H.
Lastima que el borrado de memoria general no nos haya alcanzado también a los espectadores, así no tendríamos que acordarnos de este repelente engendro. Y encima como premio a sus maldades le colocan en una familia cariñosa para que sea feliz. El pobre Angel si demuestra ser un buen padre que busca el bienestar de su retoño aunque este no lo merezca, yo hubiera preferido que algún alma compasiva se cargara al monstruito.

Wes esta impagable cuando busca el contrato de Lilah y lo quema. Tal vez no fuera la mujer de su vida, pero la quiso y la respetó lo bastante para querer su felicidad, me gustó muchísimo ese gesto suyo, se portó como todo un hombre y ella lo reconoce y lo valora.  Y que lastima que no conservaran a Lilah, no lo entiendo, hubiera estado maravillosa en la quinta.

Es penoso que hicieran que Angel se presentara en Sunnydale para besuquearse con Buffy y hablar de repostería con el panorama que tenia en su casa, con la pobre Cordelia en coma y el dolor de tener que renunciar a su hijo. En fin cosas de Whedon…

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