3X21 Benediction

 



3X21 Benediction



Written By: Tim Minear
Directed By: Tim Minear
Original on air: 13/05/2002


Resumen


La estrategia más terrorífica imaginable, y el legado de Holtz para Angel. El vengativo cazavampiros envía a su hijo Steven a vivir con Angel, con buenas palabras y diciéndole que debe estar con su padre y aprender quién es y para qué está en el mundo. casi podemos creernos sus palabras, de hecho el chico pienso que se lo cree. Cuando se encuentra con Angel, incluso le da su bendición en forma de una carta abierta para el, donde le dice amorosamente o mismo, una bonita carta de despedida de un hombre viejo que se va del mundo y lo deja en buenas manos.

Pero todo es una mentira, con ayuda de Justine, tan repugnante y pervertida como siempre, termina su maquiavélico plan. Hace que la mujer lo mate clavándole en el cuello un punzón de hielo dos veces, simulando la mordedura de un vampiro (no se parece, pero sí a ojos inexpertos como los de Connor) y Justine le hace creer que le ha mordido Angel.



 

Comentario


por Ehiztari

Holtz dice que hay algo más poderoso que el odio: el amor. Y con esas palabras, a mí me tuvo engañada toda la temporada la primera vez que la vi. Me parecía un hombre honrado, que había sido la víctima del Ángelus más sádico y que finalmente había reencontrado en el amor y la protección del hijo de su enemigo una razón para su existencia y un buen motivo por el que ofrendar su vida. Todo el capítulo juega (como juega cruelmente Holtz) a hacernos soñar con un final noble y feliz. Craso error. Holtz ha estado siempre jugando sus cartas y si es cierto que ama a Connor (yo lo dudo mucho cuando es capaz de romperle el atisbo de futuro feliz y reconciliación con su padre), aún en ese hipotético caso, el amor lo supedita si no al odio, sí a la venganza. Y, de esta manera inesperada, creo que consigue el título al personaje más rastrero, cruel, manipulador e “inhumano” de toda la serie.

Por otra parte, está Lilah, la otra manipuladora, tensando la cuerda con Wesley, intentando averiguar hasta dónde puede utilizarlo, o mejor, hasta dónde Wes puede resistir en el bando del bien del que ha sido expulsado o ceder al mal. Con sus  malas artes le lleva a presenciar la encerrona que ha preparado a Justine y lo enfrenta al dilema de si ayudar a la mujer que le rajó la garganta o presenciar pasivamente cómo es atacada por los vampiros. La intervención de Angel y Connor evita que Wes tenga que tomar una decisión pero Lilah se da por contenta: “Has dudado. Eso es un principio.” Lilah no sabe que, al igual que el valor no consiste en no tener miedo sino en superarlo, ser una buena persona no consiste en no ser nunca tentado a hacer el mal, sino en resistir a esa inclinación.

No he dicho nada de Connor, que en su relación con Angel, se ha convertido en el inesperado protagonista de estos últimos capítulos, pero... no me motiva demasiado. Me gusta mucho más Groo, de hecho. Connor está demasiado confundido en un mundo que no es el suyo y con sentimientos que tampoco son los naturales, sino los que le han inculcado. Aunque durante algunos breves momentos parecía que se impondría la lógica y acabaría reconociendo lo obvio -que su padre es un paladín del bien y que le quiere-, va a ser juguete de los manejos de Holtz (y de los incalificables guionistas).

Así la tercera temporada enfila hacia su recta final, hundiendo a los héroes en una tragedia terrible y, desde mi punto de vista, un tanto tramposa. Es excesiva, maniquea, abusa del efectismo y lo melodramático, como cualquier culebrón. Anticipa el tono de la cuarta, me temo. (Advierto que esto no reza para el hilo argumental centrado en Wesley, éste sí perfectamente justificado, medido y coherente)

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