3X18 Double Or Nothing

 

 

 

 

 

3X18 Double Or Nothing

Written By: David Goodman

Directed By: David Grossman

Original on air: 22/04/2002



Resumen


por demonio


Capítulo de impass, que sinceramente, no viene a cuento en un final de temporada tan intenso como éste.
Cordelia regresa, para encontrarse a Angel derrumbado, sin su bebé y sin ninguna esperanza, y hace todo lo posible por atenderlo y confortarlo, que ya era hora de que se ocupara de él y no del muñeco hinchable pyleano.

Entretanto, una trama de demonios jugadores que reclaman el alma de Gunn: el joven la vendió cuando era un chaval a cambio de algo que le pareció extremadamente importante en ese momento, una camioneta con la que luchar contra los vampiros. Ahora le exigen que pague, pues han detectado que su propiedad, esa alma, está siendo entregada a una mujer, Fred. Poética aunque bastante improbable e insulsa manera de ver las cosas respecto al amor, en fin. Que además no casa con nada de la mitología del whedonverso.
Sea como sea, Angel ayuda a Gunn a no perder el alma y acabar con el demonio traficante que llevaba el tinglado.

En este capítulo Wes es dado de alta en el hospital y vemos tristemente que no tiene a nadie que vaya siquiera a recogerlo: todos sus amigos le han dado la espalda por lo que ha hecho. Quizás la que menos Fred, porque ya han averiguado los motivos por los que lo hizo algo más atrás, claro. Pero realmente lo que ha hecho no tiene perdón, no importa el por qué lo hace.



Comentario


por Ehiztari


A estas alturas, con la que está cayendo, una capítulo dedicado a los errores de juventud de Gunn, como que no, please. Es un paréntesis quizás para rebajar un poco la tensión de los capítulos anteriores, pero... parece más bien un tiempo muerto. Innecesario, fuera de lugar, de relleno, vamos. Lo mejor, por supuesto, está al margen de la historia concreta del episodio, en las breves escenas que enlazan con los recientes sucesos anteriores: la soledad de Angel, su dolor en el reencuentro con Cordelia (su segunda conversación, sin embargo, me parece tópica), Wesley en el hospital escuchando en obligado silencio las preguntas del médico que le va a dar el alta sobre si tiene algún amigo o familiar que vaya a venir a buscarle, Wesley entrando solo a su casa vacía, y la tristísima escena final: Angel desmontando la cuna de Connor.

El resto, pschá. Simpático Groo, dando la pista de los “rectángulos con palabras” para seguir los pasos de Gunn, majete el team jugándosela por el ex pandillero, Cordy, siempre tan de fiar, como cuando asegura a Angel que si pierde su alma, utilizará la estaca sin dudar (¡y lo hace, por supuesto!). Y ya.

Sólo decir que si la pareja Gunn-Fred en su momento me sorprendió, ahora... empiezan a resultarme un tanto vomitivos en su felicidad empalagosa. Y sobre todo, Fred, tan delicada, frágil, simpática, espontánea,... perfecta. Ya os he contado tiempo atrás que llevo muy malamente a la gente perfecta. Como aquella compañera de habitación de Buffy en el campus, ¿recordáis? No digo yo que Fred sea así, pero... al menos la otra era un demonio. Y ¿cómo puede la tejana zampar de esos modos y seguir estando esquelética? Para mí, que también es cosa de magia negra. (También se llama envidia cochina, pero eso queda entre nosotros)


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