Wesley y Lilah: enemigos y amantes

 

Wes y Lilah
 

por Kelly


La historia de Wesley y Lilah empieza de forma totalmente sorprendente como una simple aventura sexual
Es el resultado de unas circunstancias realmente novedosas. Wesley, rechazado por sus amigos, se encuentra de pronto expulsado del equipo de los buenos, y Lilah aprovecha la ocasión para tentarle, ofrecerle una salida intentando convencerlo de que se una al lado oscuro.
Así que debido al desquite por parte de él y las intrigas por parte de ella, acaban desahogándose mutuamente con una noche de sexo liberador.

Sin embargo, pronto lo que en principio debía ser simplemente un único acto de rebeldía, se escapa al control de ambos, convirtiéndose rápidamente en múltiples encuentros clandestinos, pero siempre negándose ellos mismos el motivo que les impulsa a seguir viéndose.
Además, y de forma paralela, esta relación nos permite ver que la dura, fría y fuerte Lilah y el siempre correcto y bueno de Wesley no tienen por qué ser necesariamente así, y nos vamos dando cuenta de nuevas facetas de sus personalidades que jamás imaginamos.
Como el hecho de que en principio, aunque parezcan tan diferentes, juntos se revelan muy iguales, ambos llenos de una gran capacidad de sacrificio, calientes, inteligentes, y con la crédula convicción de que saben separar sus mundos de esa especie de desesperación que los lleva una y otra vez a juntarse.

Poco a poco vamos descubriendo, al mismo tiempo que ellos, que se están engañando, y que otros sentimientos empiezan a embargarles, y somos testigos de detalles románticos más propios de una pareja enamorada que de dos amantes ocasionales.

Durante todo el tiempo que mantienen su idilio en secreto, disfrutan el uno del otro, no ya sólo en el plano físico, sino que comparten momentos tiernos y realmente entregados. Incluso por un breve período de tiempo parece que el bien y el mal se han dado una tregua y en medio están ambos, intentando mantenerse unidos.
Pero sus mundos son tan opuestos que a pesar de la fuerte atracción y de los grandes sentimientos que los unen, pronto Wesley se da cuenta de que siempre les separa su rasero moral, de que no puede estar al 100% en el lado del bien con alguien que no entiende de límites, así que decide cortar definitivamente la relación.

Es en este momento, cuando parece que todo ha acabado entre ellos, cuando más patente se hace que ambos se quieren, y que a pesar de sus orígenes, o de la imposibilidad de compartir sus vidas, lo que los une es un amor profundo y desgarrado.
Y ni siquiera la muerte de Lilah en medio de intrigas ridículas es suficiente para romper ese vínculo que existe entre ellos. De hecho, es entonces cuando, abatido por los acontecimientos, vemos a Wesley sincerarse sobre lo que realmente sentían el uno por el otro.
Y en una nueva vuelta de tuerca de los guionistas de ATS, Lilah hace una última aparición (totalmente cruel la forma de traerla para nada) volviendo a remover el dolor de la pérdida provocada en Wesley, quien se arriesga, en un acto increíblemente romántico aunque inútil, por intentar librarla de su destino eterno bajo el yugo de W&H.

Y es en este punto donde acaba finalmente su historia.

Una de las relaciones peor tratadas de la serie, no ya sólo en cuanto a resultado, que está claro que la muerte de Lilah significa un duro golpe para Wesley aunque su relación hubiera acabado, sino en el cómo, porque no les dieron la ocasión ni de una despedida, ni un beso final, ni siquiera la confirmación de que todo lo vivido ha sido una relación legítima.
Y a pesar de todo, su historia llena de apasionado amor consigue convertirse por derecho propio en una de las mayores y más intensas relaciones de ATS.