Angel y Cordelia: Lo que no pudo ser


Angel y Cordelia


Angel y Cordelia son viejos conocidos de Sunnydale, cuando él sólo se interesaba por Buffy, y ella por sí misma y qué modelito se podía poner y a quién podía fastidiar. Se encuentran por casualidad en una banal fiesta en Los Angeles, donde Cordelia intenta comenzar de algún modo su carrera de actriz, y desde ese momento las circunstancias de la vida, siempre complicadas, los acaban conduciendo a formar nada menos que Angel Investigations, la flamante (y un tanto cutre) agencia de detectives en la que nuestro vampiro nulo socialmente luchará contra el mal al lado de la joven y de Doyle.


   Al principio la relación de Cordelia y de Angel no pasa de ser una amistad más o menos cordial. Ella lo mangonea a gusto, mientras intenta que el vampiro irlandés desarrolle algún tipo de capacidades sociales, cosa desde luego harto complicada, y él se deja manejar, aturullado por el exceso de personalidad de Cordelia. Pero poco a poco la cosa claramente va desembocando en un verdadero amor entre iguales, sin ninguna duda el más bonito y real que le hemos visto a Angel en pantalla, por no decir el único.
Cordelia no es una mocosa, ni una pava obnubilada por los pretendidos atractivos de Angel (a ella le sobran los tíos con sólo levantar la mano para pedir un taxi) y además a ojos vistas ha ido desarrollándose como persona hasta convertirse en una espléndida, valiente y generosa mujer. Lejos quedan los tiempos de la Cordelia inconstante, tonta, preocupada por las cosa superficiales: las visiones de los Poderes que la ponen en contacto con el sufrimiento de los demás, y su trabajo en la agencia de investigaciones al lado de Angel, Wes y los demás la han transformado haciéndola evolucionar, pocos personajes lo hacen de manera tan espléndida como Cordelia. Es fuerte, luchadora, amable, entregada y sincera, y no duda en hacer lo que haga falta para ayudar a los demás... justo como Angel. Incluso físicamente hacen la pareja más espléndida, verlos entrenar en el sótano, espada en mano es un verdaddero placer, y todos se da cuenta de la pareja tan formidable que hacen. Cordelia en Angel se convierte en toda una heroína. Y Angel es consciente de esto y se enamora de ella: pasa con naturalidad de ser su compañera a su mejor amiga, y luego a la mujer por la que se le cae la baba al vampiro cada vez que se le acerca.

Pero claro, esto es el whedonverso, y además Angel, y al pobre Angel es imposible que se le permita tener una relación medio normal. No sabemos si por bangelismo trasnochado (la asquerosa sombra que amarga una y otra vez cualquier relación, por maravillosa que sea a ojos y a inteligencia de cualquier espectador normal, tanto de Buffy como de Angel) o porque algún guionista imbécil tenía sueños eróticos con Angel para él solo, el caso es que Angel y Cordelia no se les da ni una oportunidad de ser felices. Cada vez que él o ella están a punto de declarar su amor, de conseguirlo, aparece alguna desgracia, o pasa alguna estupidez (en forma de ex de él, o de ella, o cosa parecida) y se estropea el asunto. O bien cada vez que parece que si, que ya se besan, que ya están juntos, que ya lo tienen... se trata de un sueño o de un hechizo que se desvanece al cruzar la puerta.

En la cuarta temporada todo parece destinado a estropear definitivamente esta maravillosa relación, y con ella el personaje de Cordelia, uno de los más queridos y con toda razón admirados de la serie, y se cometencon ella tantas barrabasadas que al final tienen que decir que "estaba poseída" para excusar tantos desmanes de guión, el más deleznable que se meta en la cama con Connor, el hijo de Angel que es como si fuera el suyo propio. No contentos con esto, para hundir por completo todo el futuro de Angel y Cordelia, la noche en la que ambos quedan en los acantilados para decirse que se aman ¡de una maldita vez! los poderes arrebatan a Cordelia llevándosela a los cielos, y el repugnante Connor arroja a Angel al fondo del mar. Más separados los pobres, ya no pueden estar, y posteriormente sabremos que Cordelia ya no vuelve: está del lado del mal, nos creamos o no lo de que un demonio la controla, y después queda en coma, y luego en la quinta temporada de Angel, tras una fugaz aparición y despedida de Angel con un beso, ella muere.

Los guionistas de Angel, especialmente los que intentan mantener un bangel que terminó años y años atrás merecen arder en el Tártaro por muchas cosas, pero si hay una por la que lo merezcan más, es por el sadismo sentimental hacia Angel y Cordelia, y por este cruel final a una de las historias de amor más reales, hermosas y sinceras de las dos series. Una que tristemente nunca llegó a consumarse.