Connor


Connor

Ganada en las pruebas para conseguir unas vida para Darla, la vida de Connor es entregada a Angel por los Poderes en forma de hijo nacido nada menos que de dos vampiros: la misma Darla y Angel. Contra todo pronóstico, contra todas las leyes naturales e infernales , la criatura logra sobrevivir a la gestación dentro del cuerpo de una vampiro, y viene al mundo cuando su madre, que no o puede tenerlo, se clava una estaca en el corazón en el callejón detrás de Caritas, y de ese modo lo libera de la prisión de su cuerpo muerto. El pequeño queda en manos de su padre, Angel, que se desvivirá en cuidarlo y protegerlo de los innumerables enemigos que tiene ya desde el mismo día en que viene a esta tierra.

En la misma tercera temporada cuando el niño aparece, es raptado por Wesley, que lo creía en peligro mortal con Angel, en uno de los actos más execrables cometidos por el ex- vigilante, y por diversas circunstancias el bebé acaba en manos del archienemigo de Angel, el cazavampiros Daniel Holtz, quien en parte como venganza, y en parte en su retorcida mente por proteger a un niño del modo en que no pudo salvar al suyo muerto  por Angelus, huye con el bebé a la dimensión infernal de Quor-toth.

Angel queda desolado por completo, mirando la cunita vacía. Y ese debería de haber sido el trágico, terrible pero a la postre mejor final para Connor.

Y decimos esto porque luego reaparece convertido en un mocoso repugnante, adolescente sobre unos dieciocho años que además de ser físicamente muy desagradable y en nada parecido a sus apuestos padres, resulta ser maleducado, estúpido, poco inteligente, falso, vengativo e injusto, y que no sólo ataca a Angel de todas las formas posibles, sino que barrabasada tras otra consigue cargarse la serie casi él solito (está bien, con ayuda de los guionistas más idiotas y enfermos que han tocado el buffyverso) hasta que al final de la cuarta algún desesperado idea un conjuro por el cual Angel pide que se borre de la memoria de todo el mundo todo lo acaecido, hijo Connor incluido. Colocan al mocoso repulsivo en casa ajena, sin recordar nada él tampoco, y ¡por fin! nos libramos de él. 

Por desgracia el conjuro no nos afecta a los espectadores, que seguimos con el mal sabor de boca de haber tenido que aguantar personaje tan vomitivo, el más de todo el whedonverso con diferencia, que se dice pronto. Recordémoslo como bebé, cuando era un pobre angelito inocente que se dormía con las nanas de Lorne.