5X22 Not Fade Away

5X22 Not Fade Away




Written by: Joss Whedon and Jeffrey Bell
Directed By: Jeffrey Bell
Original on air 19/05/2004


Resumen


Capítulo final que casi copia (u homenajea) la segunda temporada del padrino y todo ese tipo de películas y donde asistimos a las acciones contra la Espina Negra de cada integrante del equipo de Angel. Atacan a la vez y sin previo aviso, desarbolando la malvada organización. Cada uno pasa la ultima noche como buenamente desea o puede (Spike termina al fin su poesía a Cecily en un bar de moteros, y por cierto es aclamado, y Angel visita a Connor) y a la jornada siguiente empieza la acción. De manera inexplicable, forzada, sólo entendible por el terror anti gay de los idiotas de guionistas, Angel no le da un beso a Spike, es que no le da ni un abrazo de despedida. Joder, ni se lo da a Wesley. ridículo por completo.

Gunn se encarga de matar a la senadora de la Espina negra, y a sus vampiros, y de momento sale con vida, Wesley muere atrozmente, la muerte más terrible después de la de Fred, tras intentar matar al poderoso demonio Cyvus Vail Illyria es quien lo mata finalmente. Spike rescata al bebé vendido por Angel en el capítulo anterior, y el pobre Lorne es encargado de matar ¡A Lindsay! De manera asquerosa e injusta después de que éste les hace el trabajo sucio acabando con el clan demoníaco Sahvrin . Al archiduque Sebassis Angel ya lo ha matado, envenenando al demonio esclavo del que bebe la sangre cuando firmó la renuncia al ShanShu. Además Angel finalmente lucha con Hamilton y le vence, con la ayuda oportuna de Connor.

Pero a batalla fuerte está por llegar. Reunidos en el callejón los cuatro supervivientes (tres, porque a Gunn Illyria nos dice que le quedan minutos de vida) se lanzan a pecho descubierto contra un impresionante ejército de orcos y demonios, que incluso se han traído a un dragón. Las últimas palabras de Angel antes de que los cuatro se lancen al ataque  son: Vamos al trabajo.
Y fundido a negro.

Un final de temporada y de serie injusto, increíble, decepcionante, carente de grandeza épica y de razón...un cliffhanger inoportuno sabiendo como sabían que no iba a haber continuación esta vez.  Muchas cosas quedan sin explicar y sin resolver en esta temporada de Angel, pero este final se lleva la palma: una vergüenza que debe caer sobre la cabeza de niño malcriado de Joss Whedon para siempre. Es el peor final con diferencia en toda la trayectoria del buffyverso.

Sólo nos queda un consuelo: repetirnos, a modo de mantra, que Angel y Spike no mueren en el callejón.




 

Comentario


por Ehiztari


Una especie de capítulo doble para finalizar la temporada, la serie y casi hasta el buffyverso. Y la verdad, independientemente de lo que nos haga sufrir, me parece un gran final. Para mi gusto, mucho mejor que Chosen, que nunca me ha acabado de llenar. El final de ATS, sin embargo, tiene dignidad, grandeza, coherencia. (Ahora se la he visto mucho más que la primera vez en que supongo que me abrumó la dimensión de la tragedia). Es un final digno de héroes épicos que batallan ante lo inevitable conscientes de su destino y sin retroceder jamás. Es la batalla de las Termópilas. Es el final de la saga artúrica. Es la caída de Troya. Si sólo quedan unos pocos minutos de vida, “hagámoslos memorables”. La frase es de Gunn, un personaje que nunca ha tenido el relieve de los otros principales, pero que con ella rubrica con grandeza un final también memorable.
Es EL Apocalipsis y, ante él, los héroes miran de frente y se disponen a morir luchando hasta su último aliento. Frente a los anteriores apocalipsis con que los personajes han tenido que lidiar (sobre todo en BTVS) y que ahora parecen casi de mentirijillas, esta vez sabemos que va muy de veras. Sobre todo porque de éste nos creemos que es muy real. Precisamente porque es muy metafórico. Porque estos capítulos ¿no os parece que lo son?, ¿que, bajo su aspecto de lucha contra demonios, hablan de la “verdadera realidad” de nuestro mundo. El infierno estaba al salir del ascensor, nos decía Holland Manners. El Apocalipsis está desencadenándose ahora y ni siquiera nos damos cuenta. El mal nos vence cada día y jamás podremos derrotarlo. Angel lo ha comprendido y ha decidido. Ha decidido dar la batalla, aunque la sabe perdida de antemano, aunque sabe que les va la vida en el envite y aunque sabe que, en el fondo, no servirá de casi nada. Sólo para demostrar que los humanos no son meros juguetes de malvadas fuerzas más poderosas, que pueden levantarse y fastidiarles la fiesta, que existe el libre albedrío y la rebelión. Casi nada.
Bueno, no sé si Not fade away es una manifestación más del cromosoma Y en acción, pero desde luego, es una machada. Y a mí me parece impresionante y noble

Entre las cosas maravillosas de este capítulo doble esta vez he descubierto una: la mirada de despedida de Wes y Angel. (Por cierto después de que Angel diga que necesita un traidor – y Spike levante la mano y se lo pida-, es decir, alguien que Vail pueda creer capaz de traicionar a Angel). El caso es que se han repartido los papeles, cada miembro del equipo sabe cuál es su misión y se separan para cumplirla contando con las numerosas probabilidades de no volver con vida. El primero que sale es Wesley y, efectivamente, será el primero en morir. En los dos peldaños cerca de la puerta, Wes se vuelve y mira a Angel, en silencio. Y hay tanto pasado y tantas cosas no dichas y tanta comprensión y tanta tristeza serena en esa mirada... Son dos amigos despidiéndose. Lo sé. Wes y Angel, siempre hombro con hombro, siempre uno el hombre de confianza del otro, quizás nunca han estado tan juntos ni se han sentido tan amigos. Quizás nunca han sentido tanta unión con nadie. Es lo que a mí me transmite esa mirada.

Más cosas que me gustan:  el principio desasosegante, con un Angel impenetrable que hace cosas que “no nos podemos creer”. Igual que sus amigos, los espectadores también dudamos de lo que ven nuestros ojos (Angel volviendo a morder un cuello, cediendo a los caprichos de la senadora corrupta, desentendiéndose de las “pequeñas cosas” como la muerte de una chica...) y queremos pensar que todo tiene que tener una explicación, mientras la duda empieza a anidar en nuestro interior.

Spike aglutinando al resto del equipo cuando todos desconfían de Angel (y quizás Spike es de los que menos). El primero que levanta la mano para seguirle a la debacle. Muy tarde, pero finalmente Spike se hace con el puesto de segundo de a bordo que le debería haber correspondido esta temporada. La verdad es que ese puesto estaba ocupado por derecho propio por Wesley, pero si no de lugarteniente de Angel –tampoco Spike es demasiado dado a asumir responsabilidades ni intendencias-, el vampiro rubio, con alma, tenía que haber sido el segundo héroe sin discusión tras el protagonista y no sufrir sin casi pena ni gloria el papel bufonesco e intrascendente, que por fortuna, aquí abandona definitivamente. En sus lúcidas conversaciones con Illyria –comentando, entre otras cosas, que nunca ha intimado con Angel, “salvo una vez...”-, en su esfuerzo por controlar la situación, por comprender el extraño comportamiento del boss, tomando decisiones..., Spike adquiere finalmente una seriedad y un relieve que le había faltado en todo el tramo anterior de la temporada.

Illyria humanizándose, acomodándose a la pérdida de sus poderes para acercarse a esos seres incomprensibles que no sólo empiezan a parecerle sorprendentes, sino también dignos de algo semejante a la admiración y el afecto. Angel también en la misma línea, empeñado en demostrar “lo que pueden los humanos.” Y a mí me sigue pareciendo extraño pero significativo que él, que no es humano, se incluya en esa categoría. De hecho, yo creo que sí que lo es. Se lo ha ganado. Esa ha sido su redención. Un corazón que late, la mortalidad... eso es sólo biología. Así que, llegados a este punto, el tema del ShanShu y la firma a su renuncia me suscita diversas interpretaciones:  a saber, o bien  la profecía era también metafórica y en ese sentido se cumple a rajatabla, independientemente de lo que firme el protagonista (Por cierto, ¿desde cuándo una profecía pierde validez porque alguien garabatee una rúbrica en un papel?). Es decir, Angel, redimido, humanizado, es el vampiro con alma que desempeña un papel fundamental en el Apocalipsis y, como consecuencia, o quizás como causa, se hace tan humano que nada humano le es ajeno. O quizás el ShanShu es irrelevante, una broma. O quizás de broma no tiene nada y es precisamente la última prueba para que Angel sea el vampiro con alma predestinado Su renuncia es la prueba de su sacrificio, la demostración de que ha llegado a tal ascesis que puede aparcar todas sus apetencias y ambiciones para supeditarlas a un bien superior. O quizás sea correcta la interpretación literal y si Angel renuncia, sólo queda otro candidato con los requisitos para hacerse con el dichoso ShanShu.

De “lo de Wes” creo que no me siento capaz de hablar. En la larga lista de muertes dolorosas perpetradas por Joss Whedon para sus series, esta es la más desgarradora. Y es bellísima la escena, además.

También bien Connor, Anne, Nina (una despedida anunciada para una historia que nunca fue) y el último día de cada uno de los héroes. A cuál más emotivo. Nos ponemos de pie gritando “bravo” cuando Spike, como una estrella de rock, recita sus versos (“¡por Cecily!”) ante la panda de malencarados y fornidos tipos. El triunfo del poeta, una espinita que nos sabe muy bien sacar. Angel recuperando una tranquila relación paternal con Connor. Gunn volviendo a sus raíces y siendo ratificado en que está haciendo “lo que hay que hacer en este momento”. Y Wes. Wes, siempre único, siempre solo, encargándose de curar a Illyria.

En lo negativo, también hay algunas cosas:  para empezar, la Espina Negra, deus ex machina que aparece de la noche a la mañana y del que hace dos episodios no sabíamos nada. (En parte puede ser justificable por el hecho de que, como se empeñan en repetir,  es una sociedad "secreta").

La muerte de Drogyn, a manos de Angel. Demasiado fuerte. Un hecho muy difícil de asimilar en la conducta de un héroe,  aunque esta vez, dentro de su dureza, la veo más aceptable. Como dice Angel, o lo mataba él o los mataban a los dos.

Pero NO, DE NINGUNA MANERA es aceptable la de Lindsey. Lindsey que, por una vez, forma parte del equipo y se alegra de ello. (Vale, Lindsey es como Harmony y la lealtad no forma parte de sus virtudes, lo ha demostrado una y otra vez, pero si a Harm Angel está dispuesto incluso a firmarle una carta de recomendación, a Lindsey le podía haber dado una nueva oportunidad de redención, ¿no?. O al menos no matarlo así, a traición, después de utilizarlo y “por un lacayo”. Nótese cómo ése es el mayor reproche de Lindsey: que no haya sigo Angel quien lo matara, algo que él esperaba. Quizás hasta deseaba, porque el amor de Lindsey por Angel es una de las cosas más claras de la serie.  Y por otra parte, aunque no insista en darle el relieve que se merece, obligar a Lorne a cometer un asesinato (ese sucio asesinato de mercenario) es un golpe del que su verde y pacífico amigo nunca podrá recuperarse. Demasiado duro.

Por otra parte, y aunque no sé si viene mucho a cuento, tengo que confesar que me siento un tanto confusa respecto a Lindsey. Me gusta y me he pasado toda la serie esperando que se redimiera. Y una y otra vez, Lindsey volvía a entregarse al mal, por pura debilidad supongo. En cualquier otra serie habría tenido un final feliz. (Con "feliz" no me refiero a campanas de boda ni siquiera a sobrevivir, sino a su regreso a las filas del bien, donde es amorosamente acogido y tal). Pero en ATS, no. ATS,- fantasía, demonios y eso-, es real como la vida misma y un personaje atractivo, que nos cae bien, que una vez y otra está a punto de redimirse, puede no conseguirlo, que seguramente es lo que ocurriría con cualquier tipo normal en la vida normal. Falta de redaños. Triste pero verosímil. Y que conste que, contemplada en su conjunto esta temporada en que Lindsey volvía con el definido propósito de hacerle la puñeta a Angel, no ha hecho gran cosa mala. Tatuarse, traer de vuelta a Spike (que sí que le hará mucho la puñeta al jefe, pero que todos nos arreglamos de que vuelva), incordiar un poco en el capítulo de Cordelia y sufrir un reiterado infierno en la urbanización demoníaca. No es para tanto, pobrecito.

Para que no le falte de nada al desenlace, también tenemos pinceladas levemente cómicas como esa escena de Illyria y Drogyn intentando descifrar los misterios de un videojuego o la pelea (más bien paliza) entre Angel y Hamilton (-No puedes hacer nada. Todo el poder de los Socios Mayoritarios corre por mi sangre.- alardea el grandullón / - Sabes qué palabra no debiste haber pronunciado, ¿verdad? Y Angel, vampiro, se lanza a morder su yugular. ¡¡¡Bien!!!).

Bueno, y eso es todo, amigos.  Este cuento se ha acabado.  Ay.

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