5X13 Why We Fight

5X13 Why We Fight



Written By: Steven S. DeKnight and Drew Goddard
Directed By: Terrence O’Hara
Original on air 11/02/2004


Resumen


Un capítulo con flashbacks siempre es de agradecer! Y éste los tiene en cantidad.
Durante la segunda guerra mundial, un serio y apático Angel es reclutado a la fuerza para descender al fondo del mar: se ha capturado un submarino alemán que transportaba un extraño cargamento, y que ahora tiene problemas para regresar. Angel acepta por obligación y llega al submarino, donde encuentra unos pocos tripulantes americanos, un prisionero alemán y... a Spike.

Al parecer todo formaba parte de un plan secreto de los nazis para controlar y utilizar criaturas demoníacas en su ejército (sip, como tantas cosas copiadas de los nazis por los americanos, la iniciativa retomaría esta historia en BTVS... me encanta esa manera de hilar los argumentos entre las series) Entre otros ha capturado al Príncipe de las Mentiras, una especie de Nosferatu muy anciano, a un enorme vampiro amante de Rasputín y... a Spike que andaba por ahí despistado el pobre y sólo había acudido a una fiesta de sangre gratis.

Por desgracia lo que aparentaba ser una misión fácil no lo es, y cuando el único hombre, Lawson, capaz de reparar y sacar adelante el submarino, es herido de muerte, Angel toma la decisión en bien de todos y lo transforma en vampiro.

Ahora este joven Lawson aparece en Wolfram y Hart, como casi todos los childes de Angel reprochándole lo que ha hecho con el. Y además busca respuestas, no entiende por qué, ha vivido toda la vida al parecer sufriendo, sin poder ser malvado y sin poder ser un hombre (a quien nos suena?) porque Angel lo convirtió cuando ya tenía alma. Ataca a los compañeros de Angel y creo que sinceramente lo único que desea es que alguien lo mate. Lo hace Angel, finalmente.

Un triste capitulo. Y con un hermoso final, con Spike prestando silencioso apoyo a Angel, otro de sus hijos, quizás el único que realmente lo comprende sobre la tierra.



 

Comentario


por Ehiztari

Éste es un capítulo que siempre me ha gustado mucho, a pesar de que quizás no sea de los generalmente reconocidos. (Y a pesar del deplorable papel de payaso de Spike). Me gusta la novedad de flashbacks a otra época histórica, esta vez más cercana, la Segunda Guerra Mundial; me gusta el ambiente claustrofóbico del submarino (Creo que me gustan las pelis de submarinos); me gusta la trama sencilla y el desenlace sin concesiones que indaga en cuestiones existenciales tan hondas como la razón de la existencia (la falta de razón, según la visión desengañada de Angel) y me gusta el personaje de Lawson

Me gusta mucho Lawson. Me gusta su aspecto de chico honrado e inteligente, su sonrisa limpia, su apariencia aniñada, su desesperación pidiendo a su Sire una misión, lo mismo que le había pedido a su gobierno, él que se había unido al ejército aparcando su rechazo inicial ¿de joven intelectual? porque, a cambio, sólo pide una cosa que necesita: “comprender”. Es otro maravilloso ejemplo de vampiro individualizado y es –qué casualidad- otro personaje torturado, no por la culpa y el anhelo de redención como Angel, no por el amor y la persecución del absoluto, como Spike, sino por ese ansia de encontrar que las cosas tienen un sentido, que el sacrificio individual conseguirá el bien común. Es terriblemente trágico su destino, porque él precisamente, un hombre de tal raíz ética, al ser convertido en vampiro, se convertirá en el monstruo que ha combatido, en el asesino  por necesidad y –peor aún- por esencia. Pero lo más trágico, con todo, me parece que a pesar de su nueva naturaleza de monstruo, Lawson sin embargo, es -seguirá siendo- dolorosamente consciente y buscando aún “una razón”.

Creo que es otro caso de pervivencia en el vampiro del humano que era. ¿Pervivencia de alma?. No lo sé. Me ha parecido estremecedor que, en el enfrentamiento final con Angel, al enterarse de que éste tiene alma, pregunte, yo creo que casi con anhelo, si él también tiene algo de eso. Angel le desengaña: “Lo siento, hijo, las cosas no funcionan así”. Sin embargo, lo siguiente que dice Lawson me ha resultado muy sorprendente. Le recrimina a su Sire que le haya convertido en algo intermedio, incapaz de ser ni un verdadero monstruo ni el hombre que era con anterioridad. Evidentemente, me recuerda a Spike (al Spike de otros tiempos mejores para el personaje). ¿No os suena a la acusación de Buffy: “No eres un monstruo, no eres un hombre”? En el caso de Spike su indefinición entre dos mundos era por el chip que reprimía a la fiera y por la pasión hacia la cazadora no menos represora. ¿Cuál es la razón en el caso de Lawson? La única que se me ocurre es esa pervivencia del humano íntegro que había sido, igual que en Spike pervive el sensible William.

Why we fight me ha gustado a pesar de que las dos sorpresas no podían serlo: Estaba claro desde el principio que el chico tenía que ser un vampiro, porque si no no podía explicarse que se mantuviera joven durante medio siglo. Y cuando Angel abre la puerta para enfrentarse a los terribles peligros que se han enseñoreado del submarino... no es que me lo esperara, pero no me sorprendió demasiado encontrar a Spike. Lo que sí me sorprendieron fueron esas pintas de nazi moreno y engominado. Y más cosas:

-Cómo le conoce Angel: “No es de la SS, es que le gusta ponerse la chaqueta”. Juajuá. Fijo que sí. Spike, siempre dando la nota y “marcando tendencias de moda”. No iba a perder la oportunidad de lucir un uniforme, sobre todo si podía ser negro.

-La escena en que comprende, sin una palabra –bueno, con una: “Bollocks”- que le toca obedecer a Angel cuando le echa del submarino.

-Las curiosas relaciones entre los cuatro representantes de la “aristocracia” vampírica. (Por cierto, Angelus sí, pero no habría esperado que seleccionaran a Spike en esa “Operación Triunfo” de los vampiros más letales para utilizarlos como materia prima del armamento nazi) El príncipe de las Mentiras y Nostroyev, tan orgullosos de sí mismos, no tienen nada que hacer ante el boss, que se hace con el mando en cuanto aparece, pero Spike se mantiene al margen, conoce a Angelus y actúa como en los viejos tiempos: asumiendo que le toca ser el segundón y no enfrentarse a él. Spike parece un crío que está jugando a las guerras y disfruta con ello (como disfruta con todo), como que la cosa no va con él. Le basta con presumir de uniforme, exigir que le llamen “capitán” y asustar un poco a quien se deje.

-El enfado de Spike mientras amenaza al oficial alemán en el interrogatorio de Lawson. De pronto, Angel enfadado interviene en la conversación y Spike se mosquea: “¿Soy el único aquí que no sabe alemán?”

-La alusión a la Iniciativa. Además, el grupo que “enrola” a Angel también tiene un nombre semejante.

Pero detallitos de Spike al margen, lo que me parece realmente bueno es el guión, con la dramática historia de Lawson, su terrible destino y su desesperada necesidad de encontrar una razón. Un gran tipo Lawson que, de ninguna manera, se merece lo que le ocurre. Crítico con el ejército, pero capaz de asumir responsabilidades, defender a sus hombres y comprometerse para evitarle al mundo la amenaza nazi. Además, no sé si yo lo entendí bien, pero es también un vampiro atípico. Inmediatamente después de que Angel lo convierta, aparecen sus instintos asesinos, pero después cuando está en Los Angeles peleando con su sire, tiene una repugnancia por haberse convertido en lo que es semejante a la de los dos vampiros con alma.
Un par de cositas más: Angel vuelve a empatar a Spike: también él muerde a un humano y no para comérselo, sino por un motivo superior. Pero también esta vez Spike le supera: él mordió a su madre por amor, no por supervivencia. Y Spike acabó el trabajo como Dios manda, no dejó un monstruo suelto por el mundo para que sufriera un tormento eterno.

Y luego, la escena final. Angel y Spike (rubio) sin mirarse y sumidos en sus pensamientos, volviendo de nuevo a plantearse todo lo imperdonable que han hecho en el pasado.

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