5X08 Destiny


5X08 Destiny



Written By: David Fury and Steve DeKnight
Directed By: Skip Schoolnik
Original on air 19/11/2003


Resumen


Y llegamos a EL capítulo, el mejor sin discusión de la temporada, y uno de los mejores de toda la serie de Angel. Con LA pelea, LOS flashbacks y cualquier otra mayúscula que se nos pueda ocurrir.
Desde el inicio donde asistimos al primer encuentro (que sepa Spike) entre un novato William recién convertido en vampiro, y un Angelus que aparece dominante, fascinado y con evidentes planes para el nuevo miembro del clan (de antología cuando Angelus le pregunta si cree que es un pervertido por desear otro hombre para "compartir masacres")  hasta las posteriores escenas de humillación y mal trato, todas nos mantiene pegados a la pantalla con la boca abierta.

Entretanto vamos viendo estos reveladores apuntes del pasado, en la actualidad Spike recupera su cuerpo físico de forma misteriosa tras recibir un paquete anónimo en Wolfram y Hart, y corre a arrebatarle a Angel la copa del perpetuo tormento, un cáliz que profetiza que el que beba su contenido será el elegido en el ShanShu.
En u teatro abandonado en el desierto, Angel y Spike tienen al fin ala esperada gran pelea, épica grandiosa, magnífica, que por supuesto gana Spike. Gana por primera ves, gana porque tenía que ganar, tras siglos de humillaciones y malo tratos de su Sire, gana por fuerza moral, porque lo desea mas, y sobre todo porque queda bien patente que pese a toda su vida de desmanes, en realidad él es sólo una víctima de Angelus, quizás la más importante. Impresionantes todas y cada una de las palabras que Spike le escupe a Angel a la cara, desde acusarlo de que  no soporta verlo porque piensa en todas las cosas asquerosas que ha hecho por su culpa, porque él lo convirtió en un monstruo, hasta decirle mientras lo golpea con una enorme cruz que nunca ha conocido su verdadero yo.  Que no es en nada como él.

Impresionante el palizón que se meten, la rabia con la que se golpean y sobre todo se hablan, la coreografía, los saltos, golpes, ataques, de nuevo las palabras, y el final, ese momento maravilloso cuando Spike coge el cáliz en el que vemos que Ángel después de todo intenta proteger a Spike de un tormento que sabe que no merece. Una pelea perdida por Angel, ganada por Spike. Un final lleno de justicia poética que deja a Angel desarbolado y deprimido,  posiblemente también  Spike. En realidad la copa del tormento era una falsificación, y dentro no había ningún poder redentor: era todo un engaño. Pero no lo han sido los golpes y las acusaciones, la rabia y el dolor que se han lanzado en esa pelea épica.

Lo único que se echa a faltar en este excelente capítulo es que es gran pelea de voluntades, poder, razón y alma terminase como pedía la escena: como en Smashed de Buffy, con un polvazo. Pero... ya sabemos de que pie cojean los guionistas de Angel, por desgracia y en este siglo que estamos.
De todos modos, reitero impresionante el capítulo, e impresionantes los dos, tanto Angel como Spike


 

Comentario


por Ehiztari

Éste es el capítulo del enfrentamiento entre Angel y Spike, enfrentamiento en toda regla y en todos los planos: con golpes y con palabras, en el pasado y en el presente, física y moralmente. Y, por tanto, se podría casi decir que, en este aspecto, Destiny culmina el desarrollo de las dos series, si admitimos que, en gran parte, éstas –y el universo que conforman-  pivotan en torno a los dos vampiros con alma. En ATS no es necesario explicar que la serie se centra en su protagonista Angel y su historia de redención imposible.  Por otra parte, en BTVS, Spike adquiere un papel paralelo al de su predecesor Angel y trascendental en la historia de maduración de la cazadora. Tengamos en cuenta que, si bien además de la faceta amorosa en ese proceso de madurez, hay otros aspectos también muy importantes -la familia, el aprendizaje, la incorporación a la vida adulta, los amigos, la pérdida de los seres queridos, la asunción del lado oscuro...-, la evolución sentimental de Buffy, como héroe en formación, está marcada radicalmente  por  su amor hacia los dos vampiros.  (Creo que todos estaríamos de acuerdo en decir que cualquier otra relación – Riley, Parker, ...- es muy secundaria respecto a ellos).

Y si es cierto que Destiny es el enfrentamiento definitivo de los dos vampiros, a continuación hay que decir que ese enfrentamiento lo gana Spike con sorprendente claridad. No creo que de esto se pueda concluir una especie de título de campeón mundial, pero sí una serie de hechos que conviene recalcar:

En primer lugar, la sorpresa de que en una serie, insisto más que en un episodio, en el enfrentamiento decisivo entre el protagonista y  su ¿antagonista?, el primero pierde. Sorprendente, audaz, y... valiente, íntegro. Algo que demuestra que Angel es más que un héroe al uso: no sólo tiene sus facetas oscuras, sino que éstas no se rechazan, se asumen.

Por otra parte, que es más que una pelea del chico bueno con un rival. Es la confrontación de dos héroes muy distintos y, en el fondo, muy iguales. Como tantas veces nos han demostrado en el whedonverso, las cosas no son como parecen: el héroe protagonista, no es el bueno intachable, sino que tiene un pasado vergonzoso y –lo que es más importante- imborrable. Que el otro chico quizás no tan bueno, el hedonista indiferente y sarcástico, tiene más que razones para estar enfadado y argumentos que le acreditan de mayor entidad moral.

Ítem más. Si Smashed es el superpolvo, Destiny es la superpelea. Una pelea impresionante, muy bien rodada y que ocupa gran parte del metraje. Pero es mucho más que eso. Es el definitivo ajuste de cuentas y es una reflexión sobre el pasado, la relación y el destino, tanto de Spike como de Angel.

La pelea la gana Spike (y el resto de las cosas confrontadas); es otro capítulo de Spike, pero esta vez, la mirada final es de Angel. Es Angel quien al final desvela sus pensamientos en voz alta (ante Gunn, a falta de Wes, quien sería mucho más lógico) y su reflexión final le lleva a la inseguridad. En el nihilismo desesperante que va imponiendo esta temporada, la derrota a Angel le confirma la imposibilidad de su redención, y aún más, el sinsentido de su existencia e incluso de su individualidad. ¿Y si no soy el elegido?- se pregunta con temor. No sé si es un poco prepotente por su parte esperar ser único, pero su inseguridad, su miedo es más que evidente. Eso es lo que Angel confiesa en voz alta, pero implícitamente lo que se dilucida es algo de aún más calado: ¿Y si yo no soy el bueno? (Que conste que para mí, la cuestión carece de sentido. Por supuesto que para mí Angel es el bueno; pero no en oposición a Spike, sino ambos, los dos héroes redentores y redimidos. Eso para mí, pero para el puritanismo americano, quizás aún queden dudas y es muy triste que los creadores de la serie sean incapaces de asumir el perdón que niegan a su protagonista)

En mitad de la pelea, entre los golpes y las lindezas que los dos vampiros se dedican, la verdad se abre camino. Y en su desarrollo, me gustaría destacar aspectos interesantes:

Por parte de Spike, su increíble lucidez y su aguda percepción psicológica de siempre que le permite diseccionar a Angel diciéndole verdades como puños (“No soportas verme porque en mí ves todas las víctimas y la sangre que derramé por tu culpa. Me hiciste un monstruo porque necesitabas saber que había alguien tan despreciable como tú” . No es novedad en él, el vampiro rubio nos tiene muy acostumbrados a esa intuitiva perspicacia, pero sí hay otra cosa nueva: por primera vez, Spike se reconoce su valor. Tiene la suficiente autoestima para saber  que es mejor que Angel. Ha dejado de ser su segundón, se levanta ante él y le disputa la primacía. Y se la gana. No con los puños (o no sólo), sino  sobre todo, con la consciencia de que él es mejor: Es víctima y es héroe. Él luchó por su alma, no le fue impuesta como un castigo; William era una persona buena, él ha salvado el mundo. La réplica de Angel (que lo hizo por tirarse a una chica y que para ella en realidad, el verdadero amor fue el suyo), me suena un poco a pataleta para no dejarse avasallar y contraatacar con lo que sabe que le va a hacer daño. Frente a las terribles verdades que le está diciendo Spike, no tiene mucho peso, pero sí tiene la virtud de ser el resorte siempre eficaz entre los dos para que salten las chispas (no eróticas en este caso) y se enzarcen aún más.

Por parte de Angel, la novedad es que reconoce implícitamente que sí, que Spike tiene razón y que es mejor que él. Siendo esto muy importante, aún hay algo que me ha sorprendido más y para lo que arriesgo una interpretación, discutible, pero sugerente. Cuando está ya al borde de la derrota, Angel se dirige a Spike, que está a punto de beber del cáliz, intentando convencerlo para que desista: su argumento es que el cáliz no es un galardón, sino una carga y le suplica que no lo tome. Muy curioso ¿no? Porque... ¿qué pretende? ¿amilanar a Spike? Angel debe saber de sobra que quien optó por sufrir voluntariamente tormentos infernales, no se iba a asustar por la amenaza de más sufrimiento. No puede tampoco querer engañarle, puesto que lo que está diciendo es la verdad. Angel es un tanto masoquista a veces, pero no creo yo que anhele beber del cáliz a sabiendas de que le va a provocar más dolor, por mucho que la recompensa sea obtener el honorífico título de “campeón único”. Tampoco creo que lo haga por salvar al mundo puesto que Spike también lo salvaría si es él el predestinado a beber. ¿Por qué lo hace entonces? ¿Por qué suplica a Spike, con tan sincera convicción, que le ceda a él apurar ese cáliz de sufrimiento? Lo que a mí se me ha ocurrido – no sé si es descabellado- es que lo hace precisamente por Spike. Porque Angel siempre asume sobre sus poderosos hombros la carga del mundo, sobre todo si puede evitar dolor a los que ama y sabe que Spike es su hijo y su víctima.

En cualquier caso, la pelea es épica (“dos machos alfa en una confrontación digna de Howard Hawks”- decía Rafael Marín). Spike ha entrevisto su oportunidad de disputarle a Angel la primacía y, por primera vez recalca un sorprendido Angel, lo machaca. El antiguo segundón impone no sólo su fuerza, sino su superioridad moral. La victoria queda claramente de manifiesto con el detalle del fuego y la cruz. Si en el pasado, William imitaba sumisamente los juegos de Angelus alargando su mano hacia la luz; en el presente, Spike ya no le sigue, sino que ratifica su fortaleza al acoger la gran cruz de la que había huido Angel. La escena me recuerda inevitablemente a Beneath you y no sé si tiene también un significado simbólico recalcando que Spike sí se ha abrazado voluntariamente su cruz y su dolor y que, por eso precisamente, lo ha trascendido.

Dos héroes enfrentados sin tregua y luchando por algo que les importa más que la vida. Y es curioso y hasta cierto punto injusto lo que “decíamos ayer” Demonio y yo. (Más bien me decía Demonio). Que no hay que olvidar que Spike y Angel apenas se conocen. Se han visto esporádicamente desde el lejano año de 1889 en que Angelus recuperó su alma. Spike conoce a Angelus, no a Angel. Conoce al asesino desalmado que lo corrompió, no al campeón generoso que es actualmente. Y Angel conoce al Spike sin alma, pero no sabe cuánto ha cambiado y todo lo que ha sido capaz de hacer por amor. Además, sus recuerdos de Spike son básicamente los que tenía desde el punto de vista prepotente y despectivo de Angelus. Los momentos en que han coincidido en el inmediato pasado, desde que Spike llegó con Drusilla a Sunnydale, en parte coincidieron con la reaparición de Angelus y en el resto, estuvieron siempre peleando por todo: por Dru, por la gema de Amara, por Buffy… Injusto, porque si se conocieran mejor, no podrían evitar dejarse de peleas y unirse… al menos en el campo de batalla. Bueno, por ahí irán los tiros a partir de ahora.

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