5X07 Lineage

 

 

 

 

5X07 Lineage



Written By: Drew Goddard

Directed By: Jefferson Kibbee

Original on air 05/11/2003



Resumen


por demonio


Impresionante capítulo lleno de acción y centrado en la figura de Wesley. El episodio deja unas cuantas incógnitas sin resolver pero por desgracia es la tónica general de esta deshilvanada temporada de Angel.
Durante una transacción de venta de armas, unos extraños ninjas atacan a Wes, Fred y los malvados con los que andaban haciendo tratos,. Salen más o menos indemnes gracias a la ayuda de Angel, pero no logran descubrir de dónde han salido los ninjas-ciborg.

Mientras investigan a  uno de ellos en el laboratorio de Wolfram y Hart, llega a las oficinas nada menos que Roger Whydam-Price, padre de Wesley y uno de los superviviente del consejo de vigilantes destruido en la séptima temporada de Buffy, que al parecer están reconstruyendo. Viene en apariencia a ofrecer su antiguo puesto a Wesley, que este rechaza. Empieza aquí una lucha entre padre e hijo donde podemos ver el malestar y desasosiego que produce el repugnante, despectivo y soberbio Whydam -Price Senior a su hijo, que parece solo un muchacho asustado cuando está junto a él. El anciano, poniendo sus conocimientos al servicio de sus anfitriones, ayuda en apariencia a detener el mecanismo de autodestrucción que Wes sin querer había activado en el ciborg del laboratorio, y mientras los ninjas atacan de nuevo, ayuda a su hijo a poner a salvo los libros.
en una escena aterradora, hace que Wesley baje la guardia alabándolo, quizás por primera vez en su vida, lo golpea, y entra en la cámara acorazada, donde sustrae un báculo mágico. Todo es una trampa y él forma parte del ataque de los ninjas, su objetivo es dominar la voluntad de Angel a su capricho por medio del artefacto mágico,

En la azotea del edificio, Wesley se enfrenta de nuevo a su padre para recuperar al báculo, y cuando el anciano apunta con su arma a Fred, Wesley le descerraja varios tiros sin pestañear. El padre cae muerto al suelo.
Wesley se pone hasta malo de lo que acaba de hacer, traumatizado por completo, y no le sirve constatar que después de todo no se trataba de su padre sino de otro ciborg camuflado: él sí creía que se trataba de su padre cuando ha apretado el gatillo.



Comentario


por Ehiztari


Padres e hijos. A veces es una tortura.

Es lo que dice al final del capítulo Angel, que también tiene motivos para saberlo. No sé si Joss Whedon sufrió también una relación tormentosa con sus progenitores, pero casi parece la marca de fábrica de sus universos. Es tan reiterativo, sobre todo, en el caso de los progenitores masculinos, que se convierte en un motivo temático capaz de marcar la serie o por lo menos, a muchos de sus personajes. El abanico es amplio: tenemos el abandono del padre de Buffy; la traición representada por Giles, su sustituto para la cazadora; la incapacidad de comunicación pese al amor y los puntos en común en el caso de Kate, la policía; en Liam, el desencuentro que acaba en el odio y la violencia y la condenación del hijo, triste historia que Angel volverá a repetir con su propio hijo, Connor, por mucho que intente evitarlo, como si un destino aciago pesara sobre sus existencias. El terrible padre oscuro que es Angelus para Drusilla y Spike, sobre todo en el fandom. Incluso en clave cómica, no resulta menos amenazadora y áspera la barbuda madre-patriarca de Lorne, aquella que lamentaba haber sacrificado en algún folklórico ritual pyleano al hijo equivocado. Y nos dejamos en el tintero al impresentable y alcoholizado padre de Xander o al corruptor Alcalde que arrastra a Faith al lado del mal.

Frente a la figura del padre, su paralelo femenino, la madre (Joyce, la madre de William, incluso Nikki Wood) parece recoger todo lo positivo de las relaciones familiares: ellas son el ancla afectiva que da seguridad, amor y apoyo incondicional... pero igualmente también serán motivo, aunque involuntario, de sufrimiento para sus hijos. En este caso por su desaparición traumática que arranca al hijo del ámbito cálido del amor y lo arroja a un mundo hostil donde, de pronto, se encuentra inerme.

En cualquier caso, el ejemplo por antonomasia me parece el de Wesley y este capítulo. Es el ejemplo más cruel y terrible, entre otras cosas por los ribetes de cotidianeidad y verosimilitud que festonean esta relación paterno-filial, que acabará, a pesar de ello, con un final tan dramático. Durante todo el episodio, la relación de Wes con su padre me resulta tan... probable, que me aterra. No hay grandes enfrentamientos, no hay disputas grandilocuentes ni apenas violencia hasta el final, cuando se desborda imparable. No. Lo único que hay es humillación, reprobación constante, ironías hirientes, desprecio, rechazo y decepción en cada mirada y a cada paso. Wesley se sabe constantemente evaluado y constantemente fracasado. Todo lo que hace, su padre, con un mínimo gesto o una palabra despectiva, le demostrará que lo ha hecho mal. O que él, el padre, puede hacer antes y mejor. No es extraño que el duro Wesley, acostumbrado a imponer su ley en el submundo, tartamudee, se tropiece, cometa errores... Pobre Wes, es imposible ser una persona normal siendo vigilado por alguien así, un padre empeñado en demostrar qué defraudado se siente siempre por un hijo que, haga lo que haga, jamás podrá cumplir sus expectativas. Ya nos habían dado indicios en lejanos episodios de temporadas anteriores del infierno que debía de haber sido la niñez de Wesley.

Además, Roger Whydam-Price une dos aspectos especialmente odiosos, porque por una parte es padre, ese tipo terrible de padre, castrante, patriarcal, despectivo, incapaz de comprender al muchacho frágil que obviamente tenía que ser Wesley. Pero además es miembro del Consejo de Vigilantes, la institución patriarcal, insensible y militarizante que nunca ha dudado en sacrificar seres humanos -o lo que sea menester- en aras de dogmas y fríos principios a veces no muy comprensibles. Me ha parecido muy reveladora la anécdota que el viejo Vigilante cuenta, con increíble desapego, de cómo Wes niño intentó un hechizo de resurrección para volver a la vida a su pájaro muerto. Demuestra la ternura de un niño desesperado que intenta recuperar su mascota, -quizás la única fuente de cariño dado el tipo de hogar en que crecía- y la ceguera del adulto que no sólo le impide hacerlo, sino que se ríe asustándole con el peligro de “pájaros zombies picoteando sus ojitos.” Desde luego, el señor Wyndam-Price, como eximio representante del Consejo, demuestra la perfecta maquinaria de la Institución para conformar hombres a su medida. Afortunadamente, algunos se hicieron demasiado heterodoxos en el Nuevo Mundo.

Hago notar que siempre me estoy refiriendo al señor W-P Senior como el padre real de Wesley. Sencillamente, porque lo es. El giro final de la historia con el descubrimiento de que se trata de un ciborg, DESPUÉS de que Wes vacíe el cargador de su pistola sobre él, no invalida nada de lo dicho. El episodio es profundamente edípico y la muerte del padre por el hijo es mucho más que simbólica. Cuando, -después de Angel y Spike-, Fred intenta consolar a Wes diciéndole eso de que en realidad no era su padre y que, por tanto, no es culpable y algún otro tópico, Wesley afirma claramente que eso no es cierto, que él lo ha matado de verdad. Y tiene razón, esa impresionante muerte acribillándolo a balazos, es el definitivo ajuste de cuentas con su padre, porque él cree que realmente lo es y en el momento decisivo, por salvar a la mujer que ama, no duda en apretar el gatillo. “Por salvar a la mujer que ama” podríamos entenderlo; pero la forma de matarlo, disparando una y otra vez, nos dice que en ese acto hay mucho más que un modo de defender a Fred. Hay frialdad, odio, venganza. Es la víctima que finalmente se enfrenta con su verdugo y lo ejecuta sin perdón. Después Wesley vomita. Se derrumba. Pero yo creo que más que por el hecho execrable cometido, por comprender a qué zona oscura de sí mismo ha llegado. Realmente, Wesley da mucho miedo a veces. Esta vez se ha dado miedo incluso a sí mismo.

Pero lo peor de todo, desde mi punto de vista, está aún en el final. Wesley encerrándose en su despacho para llamar a “casa”, enfrentándose de nuevo a su padre (el verdadero esta vez) y volviendo a la misma cotidiana y traumática relación de siempre, hilvanando frases interrumpidas al otro lado, susurrando excusas por haber molestado, justificando una llamada que parece absurda. Recibiendo de nuevo incomunicación, rechazo, frialdad. El círculo se cierra, empieza de nuevo y la terrible escena de la azotea no ha servido de nada.

Es, sin duda, un capítulo impresionante, uno de los mejores de ambas series en mi opinión y un capítulo que, además, inicia el mejor ciclo de la temporada, porque el siguiente es Destiny y después viene Damage, otras joyas. Sin embargo, con todo, creo que deja cabos lamentablemente sueltos. (O al menos, yo no pillé cómo se anudaban). En este episodio se introducen los ninjas, esos misteriosos guerreros cibernéticos que de momento no sabemos a quién obedecen ni qué se proponen, aunque al parecer “son buenos”, luchan contra Wolfram and Hart y desconfían de que Angel y sus chicos estén haciendo lo correcto.

¿Se resuelve esta subtrama al final de la temporada? Salvo que me equivoque, creo que no y eso me lleva a pensar que es una más de las líneas que quedarán sin resolver o lo harán de forma muy insatisfactoria. Igual que con BTVS, tengo de nuevo la sensación de que se improvisa sobre la marcha o que la última temporada no se remata bien; por la cancelación sorpresiva o por incapacidad, me queda la duda. Otra interesante cuestión argumental que se insinúa (y que tampoco tengo claro que se responda) es la que se plantea en el ascensor entre Spike y Eve. Spike, que en este episodio vuelve a pasar sin pena ni gloria, relegado a un par de intervenciones de bufón (sin gracia, desde mi punto de vista), de pronto, en esa escena, deja su papel de secundario cómico y plantea una serie de inteligentes preguntas que Eve no responde: ¿qué pinta él allí, quién envió el amuleto, por qué, para destruirle a él o para destruir a Angel, ha sido todo un error o forma parte de un plan? (¿Alguien por ahí sabe las respuestas?)

Quiero decir también que es uno de los episodios en que realmente me gusta Fred. No sólo empieza a dejar la preocupante ceguera que le impedía ver el amor de Wes, sino que además está realmente valiente y simpática. Me gusta, por ejemplo, en el tiroteo del principio, cuando se queja de Wesley Macho-man, que se lanza en efectista caída a cámara lenta disparando dos revólveres al mismo tiempo. Ella, con una de esas caritas suyas, le mira y murmura: “Gracias por dejarme una pistola”. Muy bien la niña, que además de ir de “guardaespaldas” de Wes, asume riesgos y protesta y se siente molesta de que todos pretendan “protegerla”. De vez en cuando a los guionistas -y a Angel- hay que recordarles que las posturas paternalistas son una forma de machismo.

Pero respecto a Angel, destaco también su breve diálogo final con Wesley cuando le reconoce y agradece su capacidad para tomar difíciles decisiones en solitario. Teniendo en cuenta la injusta bronca inicial y que, según Eve, Angel siempre verá en su amigo, la persona que le arrebató a Connor, parece que esa conversación supone la primera vez, desde la lejana tercera temporada, en que Angel está dispuesto a asumir que no hubo mala intención en la acción de Wesley; un principio de reconciliación, aunque el ex-Vigilante ahora ni siquiera sabe que existió su enfrentamiento.

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