Mochuelangel: amor entre las sombras
por Ehiztari


Angel y... amor entre las sombras


L
a suya es una historia de amor imposible. Un amor puro y sin doblez entre dos seres primigenios que rehúyen la civilización. Dos seres de la noche, dos depredadores que comparten pacientes largas horas acechando a sus víctimas. Y en esa espera, en el dolor de la incertidumbre, en las horas de angustia, deseo y desesperación, vieron cómo sus caminos se cruzaban y entre ellos surgía algo más que una relación. Es la suya una fraternidad de alma a alma, una comprensión mutua, un sentirse unidos más allá del abandono de otros más ingratos y ciegos . Estoy hablando de….

Angel y el Mochuelito.

Historias no bendecidas por el sello Whedon (pero no por ello menos verídicas) nos cuentan de esta pareja tan discreta que casi ha pasado desapercibida a ojos de todos. Se conocieron una lejana noche en Sunnydale y pronto comprendieron todo lo que compartían. Supieron que coincidían en su labor de paladines silenciosos, de luchadores infatigables escondidos entre las sombras.


Apostados ambos en su terreno de caza, compartieron espacio y momentos únicos. El narrador nos cuenta con su bella y precisa prosa este emotivo primer encuentro de Angel con su alma gemela : A la derecha, un pequeño mochuelo lo mira conmiserativamente, con curiosidad.
Mirando a Angel a su vez, el Mochuelo comprendió que...

A él no le importa pasar penurias, incomodidades y lo que sea necesario con tal de proteger a los desamparados de los terribles peligros de las sombras, de las acechanzas del mal, de las fuerzas de la oscuridad




Como en agradecimiento por tantos desvelos, vemos en esta bonita foto, cómo el Mochuelito lleva un delicado presente a su compañero en los duros momentos de angustiosa espera que compartieron en el magnolio del depravado Vigilante



Una hipótesis no confirmada, pero con bastantes visos de posibilidad es que el famoso tatuaje que luce el vampiro en su fornida espalda y que algunos han identificado, sin duda equivocadamente, con un grifo mitológico, pudiera ser más bien un homenaje a su alado amigo y a la emotiva escena que acabamos de comentar, como demuestra la similitud del trazo general del dibujo con el majestuoso despliegue de las alas del Mochuelito en la fotografía anterior. Véase y compárase:




Pero la historia es cruel. (Ya hemos dicho que lo suyo era imposible). Angel tiene que volver a la gran ciudad, seguir allí su labor ayudando a los desesperados y enfrentarse a su oscuro destino en la metrópolis llena de ruido y maldad. Él, el Mochuelo, no podía seguirle al asfalto deshumanizado y prefirió quedarse en el entorno natural donde había nacido y donde había elegido vivir. Con el corazón roto, se separaron.

La crónica nos narra el dolor de esta despedida para Angel:

Cuando ya está en el suelo cierra los ojos, cuenta hasta diez, se quita del hombro el mochuelo y lo deposita cuidadosamente en una rama baja lanzándole una mirada ****** [Error de lectura aquí en el manuscrito. Yo diría que pone “asesina”, pero obviamente es una errata]. El animalito le dedica un parpadeo amistoso, esperanzado, que Angel se niega a devolverle. [Sin duda porque sus ojos están arrasados en lágrimas y no quiere causar tristeza a su plumado amigo si descubriera tal debilidad]

Y así, el valiente vampiro irlandés regresa a L.A.

(convencido de que como siempre, desde que el jodido chico entró en su vida, la culpa de todo la tiene Spike.)