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Written By: Joss Whedon
Directed By: Joss Whedon
Original on
air: 10/11/2002
Trailer
Entretenido y divertido capítulo, que deja al final un
regusto amargo, com no podía ser menos en esta triste temporada.
El episodio recuerda mucho a tabula rasa de BTVS, y es un
capítulo "de hechizo", que siempre da ocasión de
experimentar y meter a los personajes en nuevas situaciones. está
estructurado desde el punto de vista de Lorne, que es quien lo cuenta a
una hipotética audiencia de un club, y quien es el único
que mantiene la cordura, con lo cual nos hace de narrador.
El demonio aparece trayendo una botella con un hechizo
dentro que en principio devolverá la memoria perdida a Cordelia.
Cien por cien garantizado y sin efectos secundarios: bien, todos sabemos
lo que eso significa. El hechizo sale mal (aunque no sabemos si porque
estaba defectuoso por porque Cordelia rompe la botella en cuanto todos
empiezan a sentir los primeros efectos extraños) y se ven
transportados a cuando tenían diecisiete años. A partir
de ahí el enredo está servido: llegan a la conclusión ,
con la inestimable ayuda persuasiva del cabecilla de la escuela de
Vigilantes Wesley Whydam Price, de que el Consejo los ha encerrado en
ese hotel para realizarles una peligrosa prueba. Y e que uno de ellos
es un vampiro. Bien, al menso en esto tiene razón, aunque ni el
mismo Angel, que cree ser un vividor Liam del siglo XVIII, sabe que lo
es.
Al final del episodio, Cordelia finalmente sí
recupera la memoria, y con ella las visiones del espantoso mal que se
acerca, en forma de terrible demonio. Y sí, le dice a Angel,
estaban enamorados.
por Ehiztari
Llegamos al capítulo en que todos pierden la memoria (recuerda inevitablemente a Tabula rasa)
y sufren una regresión hacia sus años casi adolescentes,
una prueba irrefutable de cómo han cambiado todos ellos en un
puñado de años (un puñado de siglos, en el caso de
Angel).
Codelia vuelve a ser la megapija de sus inicios, Gunn el pandillero
irascible, Fred está graciosísima preocupada por las
grandes cuestiones que atenazan a cualquier universitario americano que
se precie: ¿qué oculta el FBI?, ¿serán
extraterrestres?, ¿alguien puede pasarle hierba?. Angel me
sorprende (y no me convence) como tipo apocado, demasiado agobiado por
el temor a su padre primero y -más comprensible- por cómo
escapar de los cazadores de monstruos siendo un vampiro,
después.
Pero, sin duda, quien se adueña del capítulo es Wes.
Está graciosísimo y no sólo eso, sino que da un
recital de su verstilidad como actor. Cuando comienza el episodio, se
presenta en el hotel con su aire de héroe sombrío y
solitario y su sola presencia dispara la tensión en la pareja de
Fred y Gunn, en plena crisis. Resulta sobrecogedor en ese papel de
personaje endurecido que esconde su dolor e impone su aplomo en
circunstancias hostiles. Pero luego... luego volvemos a los
orígenes y resurge el Wesley Windam-Price de los inicios,
engreído niño de papá lleno de ideas
erróneas, y Alexis Denisoff demuestra su impresionante vis
cómica (Qué gran James Bond se ha perdido el cine). Es la
triple G: gay, gilipollas y graciosísimo. Mi momento preferido
quizás sea ese gag visual en que Fred dice que se imagina
“desnuda, indefensa, a merced de cualquier monstruo que quiera
experimentar con su cuerpo” y a Wesley se le disparan sus
cuchillos retráctiles en una metáfora de significado
obvio. También me parece interesante la innovación de
contar la historia a través de la voz y la mirada de Lorne,
porque le da un contrapunto pausado e íntimo a la historia un
poco absurda que se nos presenta.
¿Lo que no me gusta? Las breves secuencias de
Connor. Aparece sólo para recordarnos que el personaje ronda por
ahí y que no conviene olvidar que es una amenaza pronta a
cristalizarse, pero está claro que no pinta nada en esta
historia. Tampoco me gusta nada el final: Cordelia que, desde mi punto
de vista sin motivo, decide abandonar otra vez a Angel, justo
después de confesarle que ya lo recuerda todo y que sí,
que lo amaba.
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