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Entretenido
y divertido capítulo, que deja al final un regusto amargo, com
no podía ser menos en esta triste temporada. El episodio
recuerda mucho a tabula rasa de BTVS, y es un capítulo "de
hechizo", que siempre da ocasión de experimentar y meter a los
personajes en nuevas situaciones. está estructurado desde el
punto de vista de Lorne, que es quien lo cuenta a una hipotética
audiencia de un club, y quien es el único que mantiene la
cordura, con lo cual nos hace de narrador.
El demonio aparece trayendo una botella con un hechizo
dentro que en principio devolverá la memoria perdida a Cordelia.
Cien por cien garantizado y sin efectos secundarios: bien, todos
sabemos lo que eso significa. El hechizo sale mal (aunque no sabemos si
porque estaba defectuoso por porque Cordelia rompe la botella en cuanto
todos empiezan a sentir los primeros efectos extraños) y se ven
transportados a cuando tenían diecisiete años. A partir
de ahí el enredo está servido: llegan a la
conclusión , con la inestimable ayuda persuasiva del cabecilla
de la escuela de Vigilantes Wesley Whydam Price, de que el Consejo los
ha encerrado en ese hotel para realizarles una peligrosa prueba. Y e
que uno de ellos es un vampiro. Bien, al menos en esto tiene
razón, aunque ni el mismo Angel, que cree ser un vividor Liam
del siglo XVIII, sabe que lo es.
Al final del episodio, Cordelia finalmente sí
recupera la memoria, y con ella las visiones del espantoso mal que se
acerca, en forma de terrible demonio. Y sí, le dice a Angel,
estaban enamorados.
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por Ehiztari
Llegamos
al capítulo en que todos pierden la memoria (recuerda
inevitablemente a Tabula rasa) y sufren una regresión hacia sus
años casi adolescentes, una prueba irrefutable de cómo
han cambiado todos ellos en un puñado de años (un
puñado de siglos, en el caso de Angel).
Cordelia vuelve a ser la megapija de sus inicios, Gunn el pandillero
irascible, Fred está graciosísima preocupada por las
grandes cuestiones que atenazan a cualquier universitario americano que
se precie: ¿qué oculta el FBI?, ¿serán
extraterrestres?, ¿alguien puede pasarle hierba?. Angel me
sorprende (y no me convence) como tipo apocado, demasiado agobiado por
el temor a su padre primero y -más comprensible- por cómo
escapar de los cazadores de monstruos siendo un vampiro,
después.
Pero, sin duda, quien se adueña del capítulo es Wes.
Está graciosísimo y no sólo eso, sino que da un
recital de su versatilidad como actor. Cuando comienza el episodio, se
presenta en el hotel con su aire de héroe sombrío y
solitario y su sola presencia dispara la tensión en la pareja de
Fred y Gunn, en plena crisis. Resulta sobrecogedor en ese papel de
personaje endurecido que esconde su dolor e impone su aplomo en
circunstancias hostiles. Pero luego... luego volvemos a los
orígenes y resurge el Wesley Wyndam-Price de los inicios,
engreído niño de papá lleno de ideas
erróneas, y Alexis Denisoff demuestra su impresionante vis
cómica (Qué gran James Bond se ha perdido el cine). Es la
triple G: gay, gilipollas y graciosísimo. Mi momento preferido
quizás sea ese gag visual en que Fred dice que se imagina
“desnuda, indefensa, a merced de cualquier monstruo que quiera
experimentar con su cuerpo” y a Wesley se le disparan sus
cuchillos retráctiles en una metáfora de significado
obvio. También me parece interesante la innovación de
contar la historia a través de la voz y la mirada de Lorne,
porque le da un contrapunto pausado e íntimo a la historia un
poco absurda que se nos presenta.
¿Lo que no me gusta? Las breves secuencias de
Connor. Aparece sólo para recordarnos que el personaje ronda por
ahí y que no conviene olvidar que es una amenaza pronta a
cristalizarse, pero está claro que no pinta nada en esta
historia. Tampoco me gusta nada el final: Cordelia que, desde mi punto
de vista sin motivo, decide abandonar otra vez a Angel, justo
después de confesarle que ya lo recuerda todo y que sí,
que lo amaba.
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