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Capítulo
lleno de absurdos y de ridiculeces, algunas calificables de tremendos
fallos de guión (como todo el asunto de cómo afecta la
electricidad a Angel, que anda que no hemos visto anteriormente esta
energía aplicada en vampiros en las dos series sin otro efecto
que dolor o inconsciencia), y que nos presenta un personaje
típico y tópico de
niña-mona-estúpida-con-poderes que gracias a los dioses,
no cuajó.
Angel necesita encontrar el Eje de Pythia, artefacto
místico que le servirá para localizar a Cordelia. Le dice
su paradero un precioso demonio, criatura de las más bonitas de
la serie, que sabe dónde están todas las cosas y
criaturas perdidas. El objeto es carísimo y se encuentra
fuertemente custodiado en un edificio: Angel y sus amigos preparan una
especie de atraco e especialistas, y cuando están a punto de
conseguirlo, topan con Gwen, la niña pava en cuestión que
también ha ido a por el eje. Es ladrona profesional y cuenta con
la ventaja de echar electricidad por las manos, con lo que puede
inutilizar la seguridad del lugar entre otras cosas.
Tras varias previsibles aventuras y casi aventuras (alguna
tan previsible como que la perfectísima niña se derrite
nada más ver a Angel, claro) ella le presta el eje al vampiro
para localizar a Cordelia. Así es como Angel sabe que Cordelia
se halla en un plano astral y se ha convertido en un ser superior.
Por desgracia aún tendremos que aguantar a Gwen un
episodio más adelante, pero por suerte luego ya no saldrá
más. Bastantes tonterías hay ya en esta temporada.
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por Ehiztari
El capítulo de Gwen.
En su búsqueda de Cordelia, Angel debe hacerse con
el Eje de Pythia. Desgraciadamente, tras el mismo objeto místico
va Gwen, una espectacular ladrona profesional que sabe sacar provecho
de su anomalía: producir letales descargas eléctricas.
Mientras se normaliza la situación en Angel Investigations,
volvemos a tener trama de robo ingenioso. (Desde mi punto de vista, el
capítulo peca de algunos momentos un tanto superficiales y con
toques de humor poco apropiados dada la dramática
situación que viven los personajes, pero bueno.)
Tengo que decir que me gusta mucho Gwen, a pesar de que
creo que es un personaje que no acabó de desarrollarse.
Tenía potencial para mucho más y no sólo por su
magnética presencia, por su sensual manera de vestir el cuero
rojo y por su belleza felina. Gwen, la Catwoman de la serie, tiene
carácter, tiene drama y tiene potencial de redención. Es
otro de esos personajes ambiguos que se pasean en el resbaladizo filo
de la navaja, individualista, (porque nunca ha sido aceptada
socialmente), lúcida, irónica, capaz de matar sin un
parpadeo y capaz también de actos altruistas para salvar a los
mismos que la rechazan. I´m a freak dice con descaro y en esa
frase que ella ha convertido en el lema desafiante de su existencia
late toda su consciencia y toda su frustración. Consciente de
que siempre estará al margen porque es imposible su
integración entre las gentes “normales”, pero
consciente también de que, si pudiera, si le dejaran,
podría ayudar a quienes la rechazan. Sin contar con la
interesante química que establece con los protagonistas
masculinos de la serie. (No recuerdo si vuelve a tener otra escena
erótico-amorosa con Angel, creo que no, pero, tras Cordy, Gwen
me habría parecido una interesante opción para el vampiro
moreno. Mucho más que Nina, esta sí totalmente insulsa.)
Por otro lado Wesley sigue siendo de lo más
interesante. Y Lilah pone sal y pimienta a cualquier escena en que
aparezca, ya sean las tórridas con el ex Vigilante, ya se trate
de los tensos enfrentamientos con Angel.
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