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Interesante
y entretenido capítulo que nos mantiene todo el tiempo en vilo,
con criaturas muy bien hechas y bonitas, y la atmósfera e terror
muy bien conseguida.
La magia realizada por Angel para hacer
corpóreo a Sahjan fue muy poderosa, y por supuesto tiene un
precio: parece que ha abierto una brecha dimensional con el mundo de
Quor-toth por el que se han colado unas extrañas criaturas
trasparentes parecidas a babosas marinas, que siempre están
sedientas: se meten en los cuerpos de los seres humanos
obligándolos a beber sin parar, y cuando dejan de hacerlos los
secan hasta consumirlos y deshacerlos como si fueran arena seca.
Angel y sus amigos se encierran en el Hyperion
intentando contener a las criaturas y acabar con ellas antes de que se
extiendan por el mundo.
Y al final del episodio nos enteramos por fin del por que
la horda de seres de la otra dimensión han entrado en la
nuestra: culpan a Angel, todo el culpa suya Huyen del Destructor, que
trae la muerte y el dolor. Nos quedamos esperando a ver quién es
ese terrible ser que viene a por el vampiro y del portal cae un
monstruoso demonio. Acto seguido una figura humana, que le da muerte, y
que enseguida se vuelve hacia Angel: es Connor.
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por Ehiztari
La magia negra que intentó Angel para recuperar a Connor, se
cobra su precio. Para restaurar el equilibrio, si una entidad sale a
otro universo, otra distinta entrará en éste. (Es el
mismo principio que esgrimían en el episodio de las sombras
chinescas de la séptima de BTVS, ¿no?) La entidad
invasora es una plaga que en principio parece que sólo busca
ingentes cantidades de agua para sobrevivir y que, después nos
enteramos de que, en realidad, está escapando de algo que la
persigue: El Destructor. El capítulo acaba con su
irrupción.
De lo que más me ha gustado, Groo.
Quién lo iba a decir. Lo cierto es que este chico me parece de
lo más tierno y muy gracioso, con sus pautas heroicas tan
exóticas en nuestro mundo. Me encanta cuando Angel le da la
orden precisa: “Damisela en peligro, ya sabes lo que tienes que
hacer”. Y el bueno de Groo, sin rechistar toma a Fred en brazos y
se lanza al rescate. Y, bueno, qué comentar del principio,
cuando lanza uno de sus más largos parlamentos diciéndole
a Angel, con retórica de reminiscencias homéricas, que
han sido dos guerreros peleando codo con codo, que han compartido el
campo de batalla y son dos paladines y... etc, etc, y que por tanto no
deje de tomar en consideración sus palabras y... cuando creemos
que va a decir algo trascendental o manifestarle que comprende lo que
sufre, afirma muy seriamente que el color petunia purpúrea no es
el más adecuado para pintar la pared.
En el otro bando, las escenas son de Lilah y Gavin.
Qué pareja de ambiciosos rastreros compitiendo por ver
quién lo es más. Y, sorprendente, Gavin se coloca en
cabeza.
La escena de poner el corazón en un
puño es la de Wes, que recibe en la soledad de su casa a un Gunn
desesperado. Con sus movimientos pausados, su voz bajísima, y su
heladora inexpresividad, Wesley establece el nuevo tipo de
relación. Recuerda a Gunn que si encontró fuerzas para
luchar por su supervivencia, fue sólo para darles su
versión a sus amigos. Ahora sabe que no tiene amigos. Con todo,
da la clave para salvar a Fred.
También me gustan los bichejos traslúcidos
especie de larvas escurridizas que se te meten dentro y te parasitan
(We´re thirsty) ¿No os recuerda este episodio
claustrofóbico a Alien? Quizás no da tanto miedo como la
película, pero sustituir los demonios por invasores
extraterrestres es una gran innovación en cuanto a monstruo de
la semana. Además, están muy bien plasmados mediante las
técnicas digitales. Realmente verosímiles.
Y comienza la saga del Destructor.
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