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Final de temporada, vertiginoso y lleno de acción. Gunn y Wesley
comandando a los seres humanos rebeldes organizan el salto al castillo
donde tiene prisionera a Cordelia, Angel es encargado nada menos que de
retar al campeón del reino, el groosalug, y entretanto Cordelia
intenta recomponer el cuerpo de Lorne, que al ser un demonio de su
especie, no ha muerto por la decapitación (gloriosos los sustos
que su cabeza parlante les da a todo el mundo) sino que puede ser
reconstruido mientras no se mutile su cuerpo. Las dos partes son
entregadas a su familia para revivirlo mientras la batalla por el
control del castillo y el reino se lleva a cabo. Angel saca su parte
demoníaca a la que tanto teme en su lucha co Groo, pero la
domina (cómo no) y finalmente todo termina bien: los
humanos son liberados, el groosalug queda al cargo del reino, y con la
ayuda de Fred que sabe las palabras de apertura del portal (de hecho la
pobre las tiene escritas por todas las paredes de su cueva a millares)
y de los sacerdotes ahora muy sumisos para localizar el punto caliente,
nuestros amigos pueden volver a la dimensión de la tierra.
Cosas interesantes de este final de temporada y de saga de
Pylea: por supuesto, la madre de Lorne poniendo pucheros... de
vergüenza y de rabia de que su hijo mas miserable haya vuelto
jajajajajaja... la implacable demonio barbada le escupe de nuevo, y el
pobre chaval sale por patas de la casa materna esta vez par aya no
regresar. ¡No me extraña! Y a lo lejos escuchamos a Nunfar
hacer el baile de la vergüenza.
Y una cosa seria, o mejor dos: la terrible frialdad con la
que Wesley prepara los efectivos para la batalla sabiendo con
precisión y seguridad que los manda a la muerte, ante la
atónita mirada de Gunn a quien todavía le importan
más los seres humanos que ganar una guerra, y casi acto seguido
la compasión , cariño, amistad con la que parece hablar a
Angel para convencerlo de que no se preocupe, que saque si terrible
demonio, que siempre podrá volver a ellos, que volverá,
para acto seguido decirle a Gunn que no lo sabe, que se lo ha dicho
porque necesita que Angel lo crea. Aterrador. Ahora, Gunn no es tonto y
ha tomado buena nota de todas estas cosas y está bien claro que
la oscuridad aterradora que está viendo en el corazón del
que creía conocer como amigo no le está gustando nada.
Y volvemos a la tierra, todos nuestros amigos, trayéndose
a Fred con ellos al Hyperion, y nada más entrar, se topan con
una contrita Willow sentada en el hall, esperándolos. Ha venido
a informarles de la muerte de Buffy al final de la quinta temporada, en
The Gift. Creo que esto estaba totalmente de más en la serie de
Angel, y no hace más que estropear el redondo final de la
segunda.
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por Ehiztari
Se
acabó la saga de Pylea y se acabó la temporada y por una
vez se iba a acabar con risas, alegría y amistad. Si no hubiera
sido porque al regresar al Hyperion, los chicos de Investigaciones
Angel se han encontrado con una cariacontecida Willow que, nada
más verla, ha hecho comprender a Angel que “se trata de
Buffy”. Era seguramente inevitable y justo que en Angel se
hicieran eco de la muerte de Buffy, pero a Sunnydale casi lo
habíamos olvidado y los segundos finales no consiguen
empañar el aire triunfador y optimista que, “por una
vez”, insisto, rubricaban el final de una temporada de Whedon.
Pylea ha sido un divertimento, un sub-arco que nos ha
sumergido en un mundo medieval de bestias, caballeros, princesas y
humanos esclavizados. Casi como un cuento de hadas para nuestros
héroes. Rompe bruscamente la intensidad del resto de la
temporada que giraba en torno a Darla, W&H y Dark Angel y, por eso,
hay que tomárselo como un excurso divertido y un poco
grotesco. A mí me deja un poco con la duda de si me
están tomando el pelo, pero, a pesar de todo, tiene momentos
graciosos y otros dramáticos y de este episodio en concreto me
quedo con dos momentos de Wesley que me parecen espeluznantes.
En el primero, los rebeldes le han nombrado general
y él planea la estrategia para tomar el castillo: habrá
una primera escaramuza de distracción para que el resto tome
posiciones y ataque luego desde distintas posiciones
simultáneamente. Un buen plan, que el tiempo demostrará
efectivo. Pero antes de llevarlo a cabo, cuando se quedan solos, Gunn
advierte a Wes de que los hombres del primer ataque están
condenados a ser masacrados. Wesley, plenamente consciente de ello,
responde: “Intenta salvar a todos y todos morirán”.
Algo después, en el ataque nocturno, Wes, Gunn y otro de los
rebeldes esperan escondidos el momento oportuno. Cuando llega, hay que
ver la mirada que cruzan Wes y el hombre elegido para el ataque
suicida. La de Wes, en silencio, es una orden que no admite
réplica y que es obedecida por el pobre tipo que, en efecto, es
muerto casi al momento a pocos metros de ellos.
La otra intervención de Wesley es
aún más dramática porque afecta a Angel y supone
sobreponer el deber del líder a los afectos de la amistad. Para
tomar el castillo necesitan que alguien desafíe a su
campeón, el Groosalug, tarea que evidentemente recaerá en
Angel. Pero Angel no quiere hacerlo porque teme que si se deja llevar
por la violencia, saldrá su bestia interior, mucho más
fuerte aquí en Pylea, y cree que no podrá controlarla,
que perderá para siempre su lado humano y no podrá
“regresar a casa”. Está aterrorizado y así se
lo confiesa a Wesley. Wes le convence de que podrá controlarlo,
le asegura que él le conoce y sabe que podrá hacerlo. De
nuevo a solas con Gunn, éste vuelve a ser la voz de la
conciencia que le pregunta al inglés si de verdad está
convencido de lo que le ha dicho a Angel, si cree que podrá
volver. “Necesito que él lo crea” –es la
fría respuesta de Wesley.
Me gustaría saber cómo "forman" a sus
Vigilantes en el Consejo. Los convierten en seres que a veces dan
miedo. Cuando han tomado una decisión, no retroceden ante nada
por terrible que sea. Esta acción de Wes (y otras que
están por venir) va en la misma línea de Giles matando
con sus propias manos a un humano indefenso como Ben. De verdad, me
gustaría saber qué tipo de métodos les inculcan a
los Vigilantes. Cuando actúan, suelen tener razón,
pero...¡jo!
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