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El capítulo empieza de manera tranquila, con nuestros amigos
celebrando en un caro restaurante un trabajo de Cordelia en un anuncio
de televisión nacional. Divertidísimas todas las
alusiones a la roñosería de Angel, que se repiten a lo
largo del episodio (nos dice que en su tiempo por cuatro monedas
tenías cena, borrachera y mujerzuela jajaja) pero casi enseguida
la realidad en forma esta vez de vómitos ¡pobre Cordelia!
y luego de director de escena repulsivo y machista, nos trae al mundo
de nuevo. Nada es tan bonito como parece, al menos en la serie Angel.
Aparte de sufrir los abusos laborales más
deprimentes, Cordelia cada vez es más consciente de estar
atrapada en un destino del que no puede salir, el de las visiones,
quizás porque le están haciendo cada vez más
daño físico: no es un demonio, y no está preparada
para resistirlas mucho más tiempo.
Entretanto, en medio de una actuación de
Lorne en caritas, un portal se abre en el escenario y entra en nuestra
dimensión una bestia drokken, que sale corriendo hacia el
exterior, dispuesto a atacar humanos. Comienza la saga de Pylea que
dará fin a la temporada de Angel y nos llevará al mundo
del Host, y nos traerá un nuevo personaje: la mujer que Cordelia
ve en este episodio en su visión, desparecida cinco años
atrás, Winnifred Burkle.
Intentando leer el libro que ella sostenía
cuando desapareció, nuestros amigos abren otro portal y de
él surge Landok del Deathwok Clan, primo de Lorne, que les ayuda
a cazar al demonio drokken. Pero cuando Angel y compañía
reabren el portal de caritas para devolver al guerrero pyleano a su
casa, Cordelia se ve arrastrada en el torbellino y desaparece
también.
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por Ehiztari
En
la intensa segunda temporada de Angel se hace de repente un
paréntesis que llegará casi hasta el final: la saga de
Pylea. Una estravaganza difícilmente imaginable en otra serie,
pero que en el Jossverso aceptamos tan ricamente. Nos dicen que buque
mercante es un animalillo acuático y todos decimos “claro
que sí, por supuesto”. A mí me da la
impresión de que Whedon y sus chicos en ocasiones se aburren y
apuestan a ver quién la tiene más grande (la idea
descabellada). A veces les da por hacer un musical o un episodio mudo o
por decirnos que todo lo anterior era mentira. Esta vez les ha dado por
irse a una realidad alternativa para meternos de cabeza en una especie
de mundo medieval, con razas diferentes, clanes guerreros y curiosas
relaciones sociales. Y sin música, para desesperación de
Lorne. (Pero con danzas rituales y mamás bien barbadas).
Es una forma de poner un poco de humor, aventuras un
tanto naifs y olvidarse un poco de la sombría existencia en Los
Angeles. Aunque, mientras, a Angel le está empezando a crecer un
nuevo problema del que no tiene ni idea. Y sobre todo, es una forma
curiosa de integrar a Lorne definitivamente en el equipo y de traerse a
un nuevo fichaje: Fred.
El capítulo está lleno de chistes y
diálogos graciosísimos. Lorne se lleva la palma y el
chiste de Bonanza a mí me parece genial. Bueno, en realidad, es
que me siento plenamente identificada con Angel, que ha empezado el
capítulo diciendo que es viejo y que lo demuestra siendo el
único que pilla la relación entre Lorne y el protagonista
de la vieja serie de televisión, porque es el único que
la conoce. Ainssss. Prohibido hacerme alusiones al respecto.
Y otra cosita tonta que me ha retrotaído a mi
lejana infancia. En un momento dado, creo que es cuando van a perseguir
al drokken, nuestros chicos pasan por unos almacenes abandonados y en
los laterales tienen pintada publicidad… ¡marca ACME!
Juajuajuá. Por favor, por favor, no seáis crueles y no me
digáis que sólo yo veía al Coyote y al
Correcaminos, pero ¡la ilusión que me hizo…! Aunque
me queda la duda de si está a propósito, si realmente
existe esa marca en la realidad y ha sido una casualidad o si vuelve a
ser otra tomadura de pelo.
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