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Buffy aparece de súbito en las oficinas de Angel. Ha venido a L.A. ver a su
padre, y aprovechando que está en la ciudad pasa a echarle la bronca por su
visita fantasma a Sunnydale durante acción de Gracias (episodio Pangs) En ese momento ataca un demonio de la
especie maura, que infecta a Angel con su sangre. Los poderes restauradores de
la sangre del demonio devuelven a Angel la humanidad y la vida. Consultados los
oráculos, inexplicable (y alucinante) mente, el vampiro ha salido de todas las
profecías, planes eternos, de los poderes, y de todos los juegos y listas de
campeones: simplemente vuelve a ser una persona.
Intenta su relación
con Buffy desde este nuevo comienzo, aunque la verdad no convencen mucho no se
les ve muy emocionados y sí bastante angustias a los dos. Bueno, y sabemos que
química no tienen com pareja, por mucho que se quieran y todas esas cosas. Angel
prueba de nuevo la comida que curiosamente parece que no saboreaba antes,
curioso porque otros vampiros sí se ponen morados de comer y beber con evidente
placer (y el mismo se mete buenos lingotazos de whisky y bebe cerveza y otras
cosas en la serie)
Pero al poco Angel decide de manera unilateral, de nuevo,
que no es lo mejor porque así no la puede ayudar... o por lo que sea, tras pasar
una sola noche de amor con la joven pide a los oráculos que retrocedan el tiempo
borrando ese día como si no hubiera ocurrido. Impresionantemente triste la
despedida cuando todo va a desaparecer, ella lo va a olvidar y se les acaba el
tiempo, un ejemplo de guionistas sádicos hasta la médula.
Todo vuelve
al principio, Buffy llega a Los Angeles, el demonio Maura ataca, y Angel lo mata
al instante antes de que le toque con su sangre. La cazadora le echa la bronca
que había ido a echarle y se marcha, y Angel se queda solo con unos recuerdos
que él sí que tiene. Sufriendo, que es lo suyo.
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por Ehiztari
Es cierto que el capítulo te deja con el corazón en un puño porque estos rollos
de lo que pudo ser y no fue son agobiantes, sobre todo cuando lo que “pudo ser”
es lo que se llevaba esperando cuatro años: un poquito de felicidad para el amor
imposible de Angel y Buffy. Estamos en el mundo de Whedon donde nunca nadie
podrá ser feliz jamás. Pues, hala, a sufrir.
A pesar de tanto
sufrimiento, también hay momentos llenos de dicha. El placer de Angel comiendo
es de los que se recuerda, descubriendo sabores que ni siquiera conocía como el
chocolate, la menta o la crema de cacahuetes; por supuesto, las escenas de amor.
También hay escenas de humor, especialmente a cargo de Cordelia a quien le da
las réplicas Doyle, como cuando Doyle empieza : “Buffy parecía un poco… " y
Cordy termina “¿Búlgara? Con esa ropa…”. O cuando en el bar se queja junto a su
compañero de que ha perdido un trabajo: “Soy buena en dos cosas: ser una
estrella internacional y ayudar a un vampiro a matar demonios. Es un currículo
corto… pero lucido”.
El capítulo está bastante bien, con la escena
casi final quizás un poco pasada de melodramática, pero desde luego muy intensa,
un argumento y un desenlace bastante originales y, en descargo de lo que siempre
le criticamos, diré que esta vez no me ha parecido tan machista. Yo me había
quedado con el argumento de que Angel renuncia a ser humano, porque no podría
ayudar a Buffy y sería un lastre para él; pero esta vez he visto que no es ésa
exactamente la razón de su decisión. (O podría no serlo, al menos admite
matices). Eso es lo que le dice a Buffy, pero, antes, a los Grandes Poderes les
pide que le devuelvan a su naturaleza anterior por algo que había dicho el
demonio Mohra: la pérdida de un guerrero (del Bien) empezaría “el fin de los
días” y con él, la muerte prematura de la cazadora. No cuela mucho (porque, como
ella le dice, Apocalipsis ha habido y seguirá habiendo y sigue tomando una
decisión sin consultar el parecer de Buffy), pero al menos, me resulta “más
digerible” que el planteamiento paternalista sin más, indigno de Angel, que yo
había entendido anteriormente. Entre otras cosas porque la falta de superpoderes
en él, es un lastre… no para Buffy, sino para Angel, que está a punto de palmar
por su exceso de confianza (otra vez paternalista) cuando va a enfrentarse solo
al demonio, “para no preocupar” a la dormida Buffy.
Y otra cosa que a
mí me parece muy preocupante de este capítulo y que no me suena haber leído
nunca, es que se carga el tema del ShanShu. La continuidad a hacer puñetas. Si
los vampiros (con alma o sin ella, o incluso cualquier demonio) pueden volver a
la vida con la sangre de los Mohra… ¿a qué tanta historia de profecías,
rivalidades, redenciones y zarandajas? Se impone una expedición para la caza y
captura de estos demonios y a correr.
A pesar de todo, insisto en que
el capítulo es bueno, con detalles interesantes como las imágenes de relojes, el
tema del tiempo, las frases repetidas que, cambiadas de contexto, adquieren un
significado diferente ("Olvidar". "Te recordaré"). En efecto, un capítulo bueno.
Y lo digo al margen del tema bangel que ahora parece un tanto vuelta atrás.
(Aunque la química entre los dos cuando sus manos se rozan y Angel, que había
estado conteniéndose, se lanza a besarla, es infinitamente mayor de la que
tendrá Buffy con Riley en toda la cuarta temporada que se sitúa
simultáneamente).
por vicenivi
Vale, tenemos ¡oh, novedad! a Angel deprimido porque ha ido a Sunnydale.
Corresponde al episodio de los indios. Con Spike atado y soltando una hilarante
parrafada sobre historia después de una de sus frases inmortales: “Que alguien me clave un estaca”.
Mira, lo
voy a confesar. Me dormí. Diré en mi defensa que hacía calor, acababa de comer,
hacía bochorno y la modorra se apoderó de mí. Vi trozos y recordaba de qué
trataba. Bangel puro y duro. Cuando desperté, entre lo que vi y entre lo que
recordé, compuse el puzzle de este episodio. Y decidí pasar de él, de demonios
con sangre humanizadora, de oráculos, de escenas de felicidad plena de esta
pareja que no me trago, revolcones sobre la mesa de la cocina, renuncia de la
felicidad por el bien del otro etc.
Es una concesión plena a los
fanáticos bangels que rugían por internet pidiendo escenas de estos dos. Los
comprendemos perfectamente. Nosotras también rugimos por escenas de la otra
pareja. Pero a estas alturas resulta innecesario. ¡Y son tan solemnes y
aburridos!. Qué guapa hemos visto a Buffy con la cara más redondita y el pelo
liso, aunque vaya vestida de búlgara, como critica la sin par Cordelia.
¿Os habéis fijado que Angel necesita volver a ser humano para
apreciar el chocolate? Spike come bombones sin problemas. Y en la escena que
comparte con Joyce y le cuenta sus penas, también beben chocolate. ¿No os
encanta esta pareja? Ella actuando como una mami cariñosa y consolando a un
chico herido. Pura delicia.
Y ya hemos acabado con este episodio.
Tachán.
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