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Angel
y su equipo investigan en un bar de solteros el aviso recibido por las
visiones de Doyle. Se han producido varias desapariciones de chicos y
chicas que se relacionaban en el local. Un extraño demonio
parásito que necesita pasar de un cuerpo a otro para vivir ha
terminado con ellos. Angel deberá luchar contra el demonio y
destruirlo, mientras a la vez intenta no ser detenido por la agente
Kate, a quien conoce en el local, y que lo cree sospechoso de los
asesinatos.
Entre tanto asistimos a los intentos de Doyle y
Cordelia por sacar a Angel de casa y que se relacione y vaya de marcha:
por suerte para Angel gracias a lo truculento de la experiencia del
caso del demonio parásito, logra que se les quiten las ganas de
salir y que lo dejen en paz sentado a solas y siendo aburrido, que es
lo que a él le gusta.
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por Ehiztari
Angel
y D. Boreanaz en su serie empieza a gustarme mucho. Vale que pocas
veces nos va a dar una interpretación que nos ponga la piel de
gallina, pero mejora mucho respecto a BTVS . Lo entiendo mucho
más que en Buffy, donde era sólo el superchico perfecto,
absolutamente increíble. Yo aquí sí lo siento
cercano, humano y digno de respeto. Las escenas en el pub, con su
antológica torpeza para las relaciones sociales, me hacen verlo
en una faceta mucho más real. Tampoco me parece que deba
transmitir una profunda soledad, es simplemente que es un solitario,
incluso forzado por las circunstancias. No debe de ser muy fácil
abrirse a nueva gente si, además de no poder salir a la calle de
día, no eres muy hábil conversando, ni puedes invitar a
nadie a un restaurante que no tenga hemoglobina en el menú.
Yo creo que Angel, al principio de la serie, está
“pasando una fase”: nuevo en la ciudad y sin nada en
común con el resto de los mortales. Pero Cordy y Doyle y otros
después conseguirán formar un grupo de amigos donde Angel
encajará a la perfección. (Bueno, más o menos a la
perfección, porque ya sabemos que en este mundo con vampiros,
demonios y otros bichos raros, a todos los personajes se les complica
mucho la vida). Y sus réplicas cortantes, directas e
inteligentes siguen en la magnífica línea de los
diálogos del whedonverso, más duras y descreídas
que en la serie de la cazadora (“Yo me marcho y tú puedes
irte al infierno”- le dice Kate enfadada en el bar. “Ya he
estado allí”- murmura Angel cuando se queda solo. Es
sólo un ejemplo que se me ocurre y, desde luego, no el mejor)
Resulta también muy gracioso la reincidencia
en burlarse de su vida sexual. Además del comentario de Cordy y
del interés del representante gay en el primer episodio, en
éste hay al menos otras dos alusiones: Cuando están
preguntando a la gente del bar si han visto algo sospechoso, la escena
pasa de Cordy y Doyle a Angel justo cuando está
disculpándose ante un chico al que había abordado:
“Perdona, te aseguro que no te estaba tirando los tejos”.
Después cuando Kate –seguramente porque sospecha de
él- le sugiere ir a “un sitio más tranquilo”,
Angel rechaza, un poco confuso, la invitación: “No
puedo”. / “Vale, no pasa nada”/ “-No, es que
… tengo que estar aquí.” Después cuando lo
descubre en el lugar del crimen y lo detiene le llama, lógico,
“psicópata impotente”. ¡Pobre Angel! La verdad
es que lo lleva con mucha resignación.
En cualquier caso, es cierto que Doyle y Cordelia son mucho más chispeantes y simpáticos que el vampiro.
Moraleja de la historia: ¡No vayas a bares a
ligar que te puede salir muy maaaaaaaaaaaaal!. Pues sí. El
capítulo incide de nuevo en la soledad de las grandes ciudades y
las reiteradas escenas de encuentros fugaces en la noche de parejas de
solitarios no hace otra cosa que ahondar en la frustración
general de la historia, una frustración de la que no escapan los
protagonistas Angel ni, por sus comentarios desengañados,
tampoco Kate. Si le añadimos que las relaciones sexuales donde
buscan equivocadamente un afecto conducen a la muerte y que ese amor
que creen encontrar en realidad es el engaño letal de un demonio
asqueroso bajo su apariencia de seducción… la moraleja es
realmente muy triste.
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