|
Totalmente
a solas, porque ni Cordelia ni Wesley quieren ayudarle, Angel se
dispone a darle protección a Faith y a ayudarla a salir
adelante. A enseñarle de primeras a vivir con lo que ha hecho,
que no es poco. El puede decirla varias cosas sobre ello, porque lleva
ya muchos años pagando con remordimiento por su maldad anterior.
Mientras Faith intenta serenarse y se concentra en
vivir cada siguientes cinco minutos, el mundo exterior se confabula
contra ella: no hay lugar para cazadoras malignas reconvertidas, como
no lo hay para vampiro con alma. Wolfram y Hart contrata una criatura
demoníaca para terminar con ella, los tres matones del Consejo
de vigilantes que la perdieron en Sunnydale llegan a L.A. y hacen un
trato con Wes para capturarla, sin ninguna garantía fiable de
que no la vayan a matar, y para colmo, aparece una Buffy llena de
deseos de vengarse por cuestiones totalmente personales.
Lo de Buffy es caso aparte porque la niña
como siempre ni come ni deja comer: lamentable lo evidente que es
aquí, más que en su serie todavía, que ya es
decir, que al pobre Riley lo tiene para tapar el hueco de Angel cara a
la galería, o para un polvo y poco más, y ni lo quiere ni
lo querrá nunca. Cosa que el chico acaba notando, que tampoco es
tan tonto. Cuando Buffy llega al sótano de Angel, él
está abrazando a una descentrada Faith, y la reacción de
Buffy es de "novia celosa" absolutamente, demostrando lo dicho, que
Riley le importa una mierda, y de paso que se cree con derecho a
venir a molestar a Angel y a pedirle cuentas.
Cosa que se repetirá en la discusión que tiene mientras
ella intenta llevarse a Faith con la excusa de que se entregue,
desoyendo a Angel y a la propia Faith, hasta que golpea a Angel y
él le devuelve el golpe metiéndole una soberana hostia
que ¡joder cómo se la merecía! ¡Bien por
Angel! Ya era hora de que alguien le dejara claras las cosas a la
pesada de Buffy que cree tener todos los derechos.
El capítulo es muy bueno, vertiginoso, lleno
de acción, con todo tipo de despliegues, armas, luchas para
intentar capturar a Faith, peleas de Angel, Faith, Wes que lejos de
dejarse engañar, lucha al lado de Angel, los vigilantes atacando
hasta desde un helicóptero, un episodio lleno de emoción
y sobresaltos que nos mantiene pegados al DVD y dando saltos en el
sofá. Y con un final inesperado: cuando todo termina, la
cazadora morena se entrega a la policía por voluntad propia,
dispuesta a pagar por sus crímenes y a intentar empezar de cero
y tener, de paso y quizás por primera vez en la vida, un poco de
paz.
Y Angel por fin, para rematar la faena, le dice a Buffy
que se largue a su casa y lo deje en paz. Que ya era hora. Que la niña
anda follando por a ahí con quien quiere y encima se permite venir a
joderlo a él y a pretender decirle cómo manejar su vida personal, encima
sus asuntos profesionales.
|
|
por Ehiztari
¡Vaya
capítulo! ¡Y vaya cómo está Angel!
Inconmensurable ¡Qué presencia de ánimo, que altura
moral, cómo mantiene las riendas en todo momento,
situándose solo contra todo y contra todos para hacer lo que
cree correcto. Para hacer que lo que es correcto se cumpla. En estos
momentos diría que es el mejor capítulo de Angel en las
dos series.
Se acaba la saga de Faith y culmina de forma
inmejorable. En un capítulo donde se entrelaza la acción,
la tensión y, sobre todo, el tema central de la serie: la
redención, la salvación de un alma. Magistral del primer
al último minuto. Desde que Angel y Faith, los dos con el rostro
magullado, bajan a la habitación del vampiro donde éste
va a dar cobijo a la asesina arrepentida. Faith parece ida, más
perdida que nunca y Angel, silencioso, solícito, inicia el papel
de protector que va a llevar hasta sus últimas consecuencias en
el resto del episodio. Sigue después la escena de Angel con
(casi contra) Wes y Cordy, otros dos más que presentan en sus
caras los efectos de la visita de Faith. Cordy utiliza la más
acerada ironía y le hace firmar al jefe unas vacaciones pagadas.
A continuación desaparece. Wesley, herido en el cuerpo y en el
espíritu, echa en cara a Angel las delicadezas que tiene con la
persona que le torturó sádicamente. Resentido e incapaz
de aceptar el planteamiento de Angel (“No podemos decidir
arbitrariamente a quién salvamos”), Wesley también
se marcha. Entretendrá su frustración lanzando dardos en
un bar a donde van a encontrarle los enviados del Consejo con los que
llega a un acuerdo: entregar a Faith a cambio de dejar a Angel.
Y a partir de ahí, la cosa se convierte en
“Todos a por Faith”. Cuando digo todos quiero decir los
abogados de Wolfram and Hart que no pueden dejar impune el
“incumplimiento de contrato” de Faith, que no sólo
no ha matado a Angel, sino que se ha ido a vivir con él; la
nueva criatura mercenaria que envían contra ella; el Consejo de
Vigilantes, la policía en general que sigue la orden de busca y
captura emanada de Sunnydale y Kate en particular, incentivada por las
sugerentes palabras de Lindsey McDonald.
Y cuando ya parece que Faith no puede haberse ganado más enemigos, llega Buffy.
Una muy, muy enfadada Buffy que, para colmo, aparece
justo cuando Angel intenta consolar a Faith con un abrazo. A partir de
ahí, Angel no sólo intentará mantener a salvo a su
protegida, sino que quiere imponer, bastante infructuosamente, su
clara conciencia de lo que se debe hacer, enarbolando su estricto
criterio moral contra todos los demás. Y especialmente, eso le
llevará a acabar chocando con Buffy. Tremendo el enfrentamiento
final entre los ex enamorados. (Con toda la razón de parte de
Angel, por cierto. Buffy sigue celosa y enfurecida contra Faith y eso
la ciega) Creo que es la última vez que se verán hasta la
muerte de Joyce y, después, la aparición de Angel en
Sunnydale en la séptima, así que resulta especialmente
dramático que se separen de esa manera tan poco amigable. Y,
además, quizás por primera vez, un enérgico Angel
le pone las cosas muy claritas a su ex. Empezando por devolverle el
puñetazo en la cara que ella le dedicó al poco de
saludarle y siguiendo por mostrarse tremendamente humano cuando Buffy
le dice que hay alguien nuevo en su vida. “Genial. A mí no
me está permitido. Y me destrozo por dentro cada vez que te
veo”. Insisto: creo que nunca Angel me ha parecido tan
convincente y con tanta fuerza interior como en este capítulo.
Y junto a Angel, Wesley, el único que le
sigue y confía en él, aunque probablemente no comparte
sus ideas. Cuando al final del capítulo, Wes, se acerca a un
Angel que, por una vez, parece sobrepasado, y le dice suavemente:
“¿Estás bien? Si te sirve de algo mi
opinión, creo que has hecho lo correcto” entre los dos
hombres se ha establecido ya la firme amistad que, pese a los
gravísimos contratiempos, les acompañará hasta el
final de la serie.
Un gran capítulo, sin duda.
|