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Angel
es capturado por unos promotores de luchas de demonios esclavos, que
deben combatir a muerte para deleite de los espectadores.
Más o menos una trama tipo "Espartaco" sin mucho
interés donde vemos eso sí a Wolfram y Hart
metiéndose cada vez más en la vida del vampiro moreno, y
formando parte de todos los negocios sucios de la ciudad de Los
Angeles, claro está.
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por Ehiztari
Cordy
y Wes son la pareja (no amorosa) perfecta: simpáticos,
graciosos, ocurrentes, guapos... Aparece Lilah y con un par de frases y
miradas y, sobre todo, con su manera de moverse, su exhibición
constante de dominio, cinismo y seguridad en sí misma demuestra
que es una mujer a la que habrá que tener muy en cuenta. Y
demuestra también que puede seducir a la cámara, al
público o a quien sea.
Y a mí, Angel en este capítulo... pues
no me enternece pero tampoco me parece que esté tan mal. Hay que
reconocer que su papel era el menos lucido en este episodio:
superhéroe dando y recibiendo palizas, poco más. Bueno,
sí, una escena: cuando Lilah le ofrece la libertad a cambio de
olvidarse de los demás esclavos y él renuncia, en un
alarde de integridad y aplomo. Pero, en una escena con Lilah, es
difícil que no sea ésta quien se lleve el gato al agua,
sobre todo porque ya se ha consolidado como la más sugerente del
episodio en los minutos que ha estado en pantalla anteriormente.
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