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Investigando
un turbio asunto de drogas demoníacas tras la muerte de un
demonio Kwaini, Angel se entera de que el padre de la agente Kate
está metido en asuntos ilegales con una banda de traficantes de
estas sustancias. Mientras asistimos en el presente a la
investigación, vemos en el episodio suculentos flashbacks (que
son lo mejor sin dudarlo del capítulo, por supuesto) de la vida
como humano de Angel, aún Liam, su tormentosa y desgraciada
relación con su propio padre, su conversión en vampiro y
el modo en el que asesina a toda su familia. Asistimos a sus inicios
como vampiro y a su cruel y triste venganza sobre un padre que ya nunca
le podrá personar ni dar su cariño, y a las
enseñanzas que comienza a mostrarle Darla en ese nuevo mundo en
el que ahora se encuentra.
En Los Angeles, la relación también
complicada de Kate con su padre termina con la muerte de éste a
manos de los vampiros traficantes, Angel no puede salvarlo porque no
puede entrar al apartamento del hombre sin ser invitado.
Kate queda destrozada como es natural por la muerte de su padre y por
sus implicaciones con el mundo del crimen y de manera irracional y
típica de ella, parece culpar a Angel de algún modo de
sus desgracias.
Un triste episodio que merece la pena, como ya he
comentado, por ver esos momentos del pasado del vampiro
acompañado de su Sire Darla.
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por Ehiztari
Un
gran capítulo. ¿Será por casualidad que siempre
que tenemos flash-backs, la calidad de los capítulos es mayor?
Estamos ante otra “historia de padres e
hijos”. En realidad dos historias, un tanto opuestas: Kate, la
hija ejemplar, y su padre que se ve envuelto en un asunto turbio de
drogas a demonios. Y, en el pasado, Liam, dechado de defectos,
enfrentado a un padre estricto que no puede sentirse más
decepcionado con él. Si la historia de Liam acaba (o más
bien comienza) con la inscripción “Amado hijo” sobre
su lápida allá por mil setecientos y pico, la historia
actual de Kate acaba junto a la tumba a su “Amado padre”.
Entre ambas escenas se desarrolla una maraña de sentimientos
confusos que no sólo afectan a las relaciones paterno-filiales,
sino también a las que afectan a Kate y Angel. Kate, siempre ha
sido reticente a aceptar la oscura naturaleza de Angel, (dicho sea de
paso, eso seguramente equivale a reprimir la atracción que
había empezado a sentir por él antes de saber que era un
vampiro). Ahora esa reticencia se convertirá en rechazo frontal,
al unir –de forma totalmente injusta- la muerte de su padre a
manos de vampiros con Angel, quien, sin embargo, había intentado
salvarlo.
Pero el meollo del capítulo está
en el pasado de Angel, en su vampirización, en su
relación traumática con su familia (un tanto exagerado,
por cierto), en su rendición ante Darla… Hablando de
padres e hijos, yo más bien me inclino porque Liam era un
niñato caprichoso y depravado que fue la "cruz" de su santo
padre. Podéis llamarme parcial, pero... aparte de irse de
borrachera y de putas, no pegar palo al agua y engatusar al servicio
¿qué hacía el niño? Y aparte de
echárselo en cara y estar profundamente decepcionado ¿de
qué se le puede acusar al padre? Desde mi punto de vista, nada
semejante a la relación entre Wes y su padre. Wes podría
ser patoso, petulante e ingenuo, pero está claro que se
dejó los cuernos estudiando todas las lenguas muertas que en el
mundo han sido para intentar complacer a un padre castrante y tan
afectivo como un papel de lija. No vamos a hablar de la relación
de Spike con su mami, una delicia entre dos seres tan sensibles que no
encajan en este mundo. El propio título de Hijo pródigo
parece poner el acento en que es el hijo el réprobo y quien se
ha alejado del padre (y tanto; como que lo mató y de paso al
resto de la familia)”
Y eso enlaza con el papel de Darla:
“Darla es lista. Mucho más que Angel, que siempre ha sido
poco más que su semental tontorrón, dispuesto a bailar al
son que le toque la matriarca del clan. Y como es lista, Darla
comprende en un instante lo que a Angel le va a costar casi dos siglos
entender. Además, Darla es malvada; de una maldad mucho
más refinada y atractiva que la de Angelus que siempre me ha
parecido un poco bruto, la verdad. Por eso no mueve un dedo para
impedir la condenación de Liam, sabiendo que a partir de
entonces él pasa a ser el principal baluarte de su equipo,
porque ya no puede ser otra cosa que Angelus. ¿”Lo que
fuimos conforma lo que somos”?. La única
interpretación posible, a pesar de que desmienta lo que nos han
estado contando durante doce temporadas: que un vampiro es un demonio
que “okupa” un cuerpo y sin más relación con
el humano que sus recuerdos, blablabla. No sé si significa que
Angelus era malvado porque Liam también lo era (A mí Liam
me cae como el culo; mucho peor que Angelus, imaginaos), pero me apunto
a que en el carácter de Spike pesa mucho William. William me
parece un cielo. Aunque las dosis de sarcasmo, mala leche y retorcida
inteligencia que le aporta Spike, lo mejoran mucho.
En cualquier caso, la escena final pone las cosas en su
sitio: Liam, después de masacrar a toda su familia, se cree vencedor y
Darla le muestra cuán equivocado está: Ya nunca podrá tener lo que tanto
ansiaba, “ni en esta vida ni en otra”: la aprobación de su padre. “Tu
victoria ha sido muy breve. La suya durará vidas”. “El amor pervive, aun
cuando los corazones ya no latan”. “¿Es esto una obra de amor?”- pregunta
confuso el vampiro neófito. Liam-Angelus no entiende nada. “Eres tan
joven…”- le dice Darla.
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