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Cordelia
parece feliz, integrada en la vida social nocturna de Los Angeles, sale
con unas amigas que la llevan a los locales de moda y se cita con un
fotógrafo de gente famosa, justo el tipo de ambiente que a ella
le gusta. Tras pasar la noche con el atractivo joven, despierta
preñada con un embarazo de casi nueve meses: Angel y Wesley
intentarán averiguar qué ha ocurrido, quién es el
padre, y sobre todo cómo salvarla antes de que las crías
de lo que sea decidan venir al mundo.
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por Ehiztari
Cordelia
sale con unas amigas. Conoce a un guapo, rico y agradable
fotógrafo. Lo invita a pasar a su casa y... al día
siguiente Cordy se despierta embarazada de ocho meses y medio.
Mientras Wesley la acompaña al
ginecólogo (para descubrir que vienen septillizos y que el
líquido amniótico es de lo más corrosivo), Angel
investiga para encontrar al “papá”, un enorme
demonio que ha ido “sembrando” la ciudad de retoños
que ahora están a punto de nacer.
El argumento no es especialmente original, pero Wes
y Angel están encantadores cuidando de la futura mamá.
Especialmente Wesley demuestra su gran vis cómica en el inicio
del capítulo, dejándose caer por la Agencia y proponiendo
un apasionante puzzle en 3D para quedarse un ratito,
tropezándose hasta con una chincheta, alardeando de su (nula)
habilidad con una peligrosa hacha y babeando ante las espectaculares
amigas de Cordelia que, por cierto, piensan que Angel y él son
gays. (“Le añade misterio” es la flemática
respuesta de Angel cuando Wes se lamenta de esa opinión).
Y enternecedor el final, cuando Cordelia, ya
recuperada, regresa a la oficina y les dice a “sus chicos”
que de la experiencia ha aprendido varias cosas: lo dura que es la
existencia en la gran urbe, que es difícil encontrar gente
en quien poder confiar, que “el sexo es malo” (sic. Lo dice
Angel),... pero sobre todo, que hay dos hombres que harán
cualquier cosa por ella. Angel sonríe de oreja a oreja (Inaudito
pero cierto) y Wesley se vuelve frotándose el ojo. “Esta
alergia...” –murmura.
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