Autor: inyetyemela

Pairing: Spangel

Rating: TP

Los personajes no son míos, pertenecen a Joss Whedon, Mutant Enemy, la W.B, UPN, la FOX o quien sea que tenga ahora sus derechos, y sólo los uso para contar estas historias, las cuales si me pertenecen, y por las que no persigo ningún fin comercial.

 

Efulgente



La cabeza estaba a punto de estallarle, apenas oía el eco de su propia voz mientras recitaba el discurso de sobras ensayado. Llevaba meses dándole vueltas a la misma idea que nació como incómodo presentimiento, y ahora era una inevitable certeza; que la caída del telón estaba próxima y sólo le quedaba hacer una salida de escena memorable.

De pie ante su gente buscaba el modo de hacerles entender, de explicarles los motivos de su decisión: brillar durante una milésima de segundo en mitad de una oscuridad que al final arrasaría con todo. Poca cosa al fin y al cabo para el campeón de los Poderes pero creía, necesitaba creer que su elección era la correcta, al menos así todo aquello merecería la pena.

Aún así sabía que era una decisión suicida y no podía obligarlos a que siguieran sus pasos. Cada uno era libre de tomar su propio camino y no quería que aceptasen sus palabras como si de un caso más se tratara. Tampoco quería que lo acompañasen en la lucha sólo porque eso era lo que se esperaba de ellos, no podría soportar verlos morir en su nombre, para no sentir que lo estaban traicionando. A estas alturas su lealtad y su amistad estaban más que demostrado.

Silencio. Tenso, espeso, agónico y en mitad de la habitación corazones aleteando como colibríes entre las manos, la certeza de que esa batalla sería con toda probabilidad la última cayendo sobre ellos como una losa. Una parte de sí mismo empezó a rogar para que le dieran la espalda y lo dejaran solo...

"Estoy dentro"

Levanta la mirada del suelo como reacción innata ante la voz, incrédulo de lo que acaba de oír porque no puede ser cierto, ha debido de equivocarse, esa no puede haber sido la voz profunda y aterciopelada de Spike.

Pero sí lo es. Frente a él, con la mano levantada y algo incómodo, como avergonzado por haber sido el primero en decidirse Spike apenas es capaz de sostenerle la mirada. Y los ojos azules que le gritan sin mover los labios le golpean en mitad del pecho haciendo que se tambalee algo dentro de él. Porque comprende que esos son los ojos tímidos de William mordiéndole en lo más profundo, el fantasma de dos pupilas febriles aullándole en la sangre.

Y no sabe por qué le extraña en realidad si siempre ha sido así, desde el principio. Con nostálgica dulzura recuerda aquél primer encuentro en el Royal Hotel de Londres, cuando el joven vampiro aún casi humano le entregó su destino y ya nunca volvió a recuperarlo del todo. Tampoco es que se lo reclamara. A pesar de todo, de la sangre, del dolor, del odio caliente que le arrojaba a la cara a la menor oportunidad; ahí estaba. De pie frente a él apenas capaz de mirarlo, inseguro, con esa necesidad de entrega apenas mal disimulada, estúpidamente leal.

Angel apenas puede moverse, rotos todos sus esquemas, enfrentado de nuevo a un pasado que aborrece y añora al mismo tiempo. Por su mente cruza el deseo de arrojarse sobre el rubio y besarlo hasta saciar ese hambre que siempre lo ha atormentado, empujándolo a correr, a seguirle por toda Europa, a derramar en su nombre océanos de sangre. Ahoga las ganas de ir hasta él y desnudarlo para acceder a su piel de satén blanco, lamer sus heridas hasta que cicatricen; esas heridas que siguen sangrando a través del tiempo y que llevan su firma infame.

Pero el deseo no llega a materializarse porque el resto ha comenzado a reaccionar, impulsados por el arrojo de su Childe, y uno a uno todos acaban con la mano alzada, dispuestos a morir matando.

"Pequeñas luciérnagas en una red de brea, eso es lo que somos", piensa Angel con amargura, mirando entorno a sí. Al posar sus ojos de nuevo en Spike siente que la sangre le duele en las venas. "Al menos esta vez estaré ahí para ver cómo le demuestras al mundo lo que eres, lo que siempre has sido: una estrella en el fango, una luz orgullosa e implacable en la tormenta. Algo hermoso, único y eterno...algo efulgente".



FIN